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26 de Octubre 2.004

 

 

 

  • Paz y Amor Señor me porto fatal. Si Tú me iluminas ¿Por qué tengo tan poca paciencia?

 

Porque haces uso de tu personalidad humana en lugar de sacar fuera tu paciencia y comprensión.

 

Es más fácil dejarse llevar por lo negativo que por lo positivo. Lo positivo se alcanza a través del aprendizaje interior, pero has de tomar conciencia, porque actúas mal y luego lo lamentas y aunque pides perdón, es insuficiente para sentirte bien.

 

Te sientes culpable y eso significa que has de lavar tu culpa, pero eso no puedo evitarlo, porque pertenece a los frutos que tu misma has de cosechar.

Así sucede con cada hombre.

 

  • Señor, dime… ¿crees que los medios justifican los fines?

 

Estoy de acuerdo en que los medios justifiquen los fines, si, estoy de acuerdo con ello, pero siempre dentro de la Ley.

 

¿Es licito que el padre que ve como su hijo se desvía hacia un precipicio, no le de un empujón que lo tumbe y tal vez le rompa una pierna, para que no se haga un daño mayor?

 

  • Si, es correcto.

 

¿Es lícito pues que estando el país, clamando por una justicia que le proporcione protección, no se erija un dictador que aplaque al pueblo?

 

  • Si, Señor ¿pero con derramamiento de sangre?

 

Hija mía, si tu encuentras un medio mejor, dímelo. Razonaste bien cuando entendiste que cada conquista espiritual o social va acompañada de un rescate, el rescate es el precio que hay que pagar en este mundo, para conseguir una libertad, una estabilidad, un bienestar.

 

Sois rebeldes, inconstantes, llamados desde el abismo a permanecer sometidos a él.

 

El precio de cada nacimiento es con derramamiento de sangre, el precio de la vida es una moneda, que tiene el valor de la muerte.

 

  • Señor, pero aquellos que han sido impulsores del cristianismo a cambio de hacer guerras ¿son amados por Ti? ¿Tú lo has consentido?

 

Hija mía, cada ser humano tiene un destino. Unos serán reyes y otros serán esclavos, unos tendrán poder y otros serán sometidos, unos rezan a Allah y otros a Cristo, más cada uno de vosotros trae un propósito desde que nació.

 

Yo veo el curso de las vidas, las miro, las juzgo y las salvo o condeno, pero no participo en ellas.

 

Es como aquel médico que va a una isla llena de leprosos con su maleta llena de medicinas; en esa maleta está el remedio a los males que padecen, y mientras el médico está entre ellos, se curan.

 

Un día el medico se muere y los hombres vuelven a enfermar. Cogen la maleta, la miran, la abren, sacan las medicinas y unos juegan con ellas, otros las tiran con rabia, otros las abren y las toman.

 

Aquellos primeros creyeron que el médico les curó y como ya no está, no toman el remedio, pero una parte siempre hará lo correcto; son los seres inteligentes, aquellos que son llamados a ser sanados.

 

Si el médico lo fue para todos, ¿porque unos reaccionan de una forma y otros de otra? Y te diré más, hija mía, y quiero que lo sepas comprender. ¿Y si su destino ya estaba escrito así de antemano?

 

No, nunca podré aceptar que mi muerte fuera utilizara para que unos adquirieran dominio sobre los otros, más existe una Justicia, una Ley divina que no deja sin recompensa ningún acto.

 

Los miles de mártires que dieron su vida a lo largo de dos mil años, por creer en Mí, no pueden quedar en el olvido. Aquellos excepcionales seres que fueron acribillados por promulgar una fe, un amor y un servicio al Altísimo en los cielos, no pueden ser postergados al olvido, sus almas permanecen adheridas a los hombres.

 

La Idea es trasmitida de unos a otros por generaciones, la idea primigenia, la idea de la Divinidad manifestándose a lo largo de siglos, la Divinidad hecha carne y muerta por la salvación de los hombres.

 

Esa idea cuajó en el espíritu humano, y eso es lo que se expandió, porque en el hombre están esculpidos los valores fundamentales del Hombre Celestial y cuanto más bajo cae el hombre, mas ahínco pone el Hombre Celestial en sacarle de ese fango.

 

Sino, mira y dime: ¿qué diferencia existe hoy entre un sacerdote asesinado por una banda de desalmados y aquel mártir que era dado  los leones a causa de su fe en Mí? Ninguna. Son iguales.

 

Yo no trasmito mi mensaje, Yo doy las medicinas, la Enseñanza y aquellos que siguen mis Palabras, tendrán vida eterna. ¿Decirte si esos hombres sirvieron mi Plan?, pues no, ellos no lo sirvieron como habrían de haberlo hecho; ninguno abjuró de su cargo para servirme, pero cumplieron su destino y ese destino sirvió para que tu hoy estés donde estás, en lugar de abrazar otra enseñanza distinta a la Mía.

 

Decirte que la Historia es parte de la expansión de la Iglesia que tenéis, pues es cierto, más mi Iglesia no es física, mis congregantes no tienen sino la marca de una cruz que está grabada en sus corazones.

 

Mí Templo es el templo del Espíritu, y mí iglesia está en todos los hombres que, sin distinción de credo o raza tienen y buscan el amor al Padre en los cielos, y me aman a Mí en su corazón.

 

Esa es mi iglesia. Una iglesia que no se ve, que no existe en este mundo, más la iglesia de Roma, es un reflejo y a veces un detestable reflejo, de la auténtica y verdadera iglesia instituída por Mí.

 

El primer y fatídico fallo, desencadenante de consecuencias importantísimas, fue la exclusión de la mujer dentro de su seno, contrario a lo que Yo instituí.

 

Lo que vino a continuación fue un fracaso, puesto que aquello que dejé predispuesto, que se basaba en el reconocimiento de la mujer, fue deliberadamente excluído, con lo cual se desestimaron muchas cosas que habrían cambiado el curso de la historia del cristianismo.

 

Ahora vamos a dejarlo para mañana, ha sido largo y estás cansada.