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08 Octubre 2004

 

 

 

  • Paz y Amor mi Señor. Que el Amor de tu corazón esté en el mío y unificada en Ti, sea instrumento tuyo en éste instante.

 

Paz y Amor M., el Amor que está en Mí, está en tú corazón. Hoy quiero hablarte de la amenaza de la herejía.

 

Será en el final de los tiempos cuando sucedan aquellas debacles espirituales, que ensombrecerán el Espíritu del hombre.

 

Cada x ciclos cósmicos de vida, los poderes de la Luz se repliegan, es cuando en el cielo se hace el silencio. Todo calla. Todo se contrae y se repliega para empezar un nuevo ciclo.

 

Así como en los ciclos de la vida existen las estaciones y a cada una de ellas le corresponde su actividad, hay una que es de inactividad, es la que deviene detrás de la cosecha.

 

Los campos se vacían, las tierras se vuelven yermas, la semilla no se ha plantado y todo queda vacío, desprovisto de actividad.

 

Es cuando los ladrones pululan en los resquicios de la cosecha, cuando se aprovechan las alimañas de los restos, cuando más inhóspitos están los caminos. Es el momento en que florece la mala yerba.

 

Así en el terreno del Espíritu se manifiesta la herejía y aparece aquel que renuncia a los bienes del espíritu, el que adora a la inmoral Ramera, la gran Prostituta de la Universalidad.

 

La Ramera es el símbolo de la Mujer que se vende por placer, aquella que se sienta en el trono de lo inmoral, la que trastoca los valores y los manipula a cambio de unas monedas.

 

La que vende el amor y lo desvirtúa de su auténtico sentido, la que se nutre en los lupanares de amantes libertinos, prófugos del hogar.

 

La que irrumpe en la vida de la inocencia y la maltrata. Esta es la Ramera apocalíptica, pero no es una Mujer, ni una personalidad humana.

 

La Ramera es una condición del ser humano, y hoy está asentándose en el Trono de la vida.

 

Cuando Ella llega, es porque algo está cercano a su fin. De muchas formas se manifiesta, más siempre es Ella la que se esconde tras todo aquello que se contrapone a los valores del Espíritu.

 

María, símbolo de la pureza más exaltada de Dios, tiene una contrincante. Una refleja todos los valores del Hombre, puesto que es la Madre del Señor y la Madre del Ser humano como espíritu.

 

Su rival, su contrario es la Prostituta, la impureza llevada a los límites más bajos y tenebrosos del Espíritu.

 

Eso quería decirte, que en este momento de vida en la Tierra, comienzan años muy difíciles y también muy oscuros para la Humanidad.

 

En Mis manos está tu vida y la contemplo con deleite, más hay cosas que nunca te anticiparé. Llegado el momento, en tus decisiones estará la clave.

 

  • No te comprendo

 

Hay un curso impuesto en los acontecimientos, que se han de ir revelando. Descansa.

 

 

Paz y Amor.