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23 de Febrero 2.004

 

 

 

  • Paz y Amor Maestro, que tu Luz descienda sobre mí y en tu Nombre sean alejadas presencias que sean contrarias a Ti.

 

Ahora puedes estar segura que en Verdad Yo Soy, porque la invocación a la Luz del Maestro no puede ser alterada cuando en el corazón del discípulo,  solo existe amor y reverencia.

 

Voy a hablarte de lo que buscas, pero atiende, tu hermano ha de respetar el informe que doy, sin cuestionar quien es el que lo da, él aun tiene un largo recorrido hasta llegar a Mí, porque no solo de pan vive el hombre y él se alimenta del pan de los hombres,  en lugar del pan del cielo.

 

En el tiempo en que viví entre los hombres otorgué poder a un linaje, a una porción de los que amé, éstos a su vez otorgaron ese poder a los que vinieron detrás y así ha ido expandiéndose esas características, que hoy forman parte del mayor colectivo espiritual humano.

 

Cuando otorgué ese poder, di las reglas. En el tiempo pasado las reglas fueron respetadas,  pero hoy han perdido validez.

 

El Acto de la Eucaristía es en verdad un Acto de Consagración, mediante el cual, el prosélito ponía su espíritu en común unión Conmigo.

 

Cuando ese prosélito aceptaba el pan y el vino, símbolo de mi alianza eterna, se convertía en un adepto, y así por medio de distintas aceptaciones, se iba convirtiendo en un iniciado.

 

Las más oscuras contradicciones se desencadenaron; con las escisiones, cismas y luchas internas, se fueron dispersando mis enseñanzas hasta quedar convertidas en pensamientos y acciones vacías de significado.

 

Aún así, con el simple acto de la comunión hay una rectificación a ese desatino, porque el hombre que comulga lo hace con fe y sabiendo que realizarlo, sin estar previamente perdonado, está contra la Ley que Yo di un día.

 

De todos los legados que dejé, éste ha sido el mas clarificador, por eso has de considerar tú también, que cada vez que comulgas te haces partícipe de aquella enseñanza que un día,  os entregué.

 

  • Pero Maestro, ahora no hay pan y vino,  sino una oblea cortada por una máquina, y no bebemos vino,  sino que todo lo vemos hacer ¿Cómo puede ser algo válido si los símbolos,  ya no existen?

 

Si, es cierto, pero sigue existiendo la intencionalidad y eso es lo que salva el acto que ya ha perdido valor por no tener los símbolos, más si la Sagrada Forma no se respeta, el hombre caerá en un pozo sin fondo, porque hoy es el símbolo de una iglesia y la iglesia es importante para mantener la espiritualidad.

 

 

Estas cansada. Paz y amor.