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Cuando se encontró Alejandro Magno con nuestros sabios, les preguntó ¿Quién es el sabio? ¿Quién es el valiente? ¿Quién es el rico? Y nuestros sabios le contestaron: rico es aquel que se conforma con lo que tiene. Alejandro Magno pensaba recibir una respuesta en dinero o en propiedades, y recibió una respuesta filosófica pero real. Dichoso es aquel que tiene lo que le es suficiente, y está feliz con eso.

 

A Alejandro Magno le gustó la respuesta, entonces empezó a preguntar más cosas. ¿Quién es el hombre valiente? Él pensó que le contestarían: el que construye tres ciudades o diez, sin embargo los sabios le dijeron que no hace falta dominar al prójimo, a ciudades, imperios, países. Valiente es el que se domina a sí mismo. A veces, uno está tentado a reírse pero no se puede, queda feo, ¡cómo me voy a reír! Si uno se fortalece, y se contiene, no cede a su instinto.

 

Aquel que sus instintos le dicen: "aléjate del judaísmo" "no respetes a los demás" "haz lo que te parezca" sin embargo, ¡no! Él doblega su instinto y hace lo correcto, ese es el valiente.

 

Pero el que nos interesa es: ¿Quién es el sabio? Preguntó Alejandro Magno a los sabios, hay dos respuestas: aquel que aprende de toda persona, incluso del que sabe menos que él; y muchas veces aprendemos más de los que saben menos que de los que saben más.

 

Y la segunda versión es: el que ve el nacimiento. ¿Qué significa: Sabio es el que ve el nacimiento? O sea, ¿los obstetras, los ginecólogos? ¿A qué se refiere " el nacimiento"? Se refiere al futuro, o sea es la consecuencia de un conjunto de causas. ¿Por qué nace un niño? Por muchas cosas... por el casamiento, porque se quieren, se aman, estuvo embarazada durante nueve meses, y al final de todo eso la consecuencia es el nacimiento, o sea es el producto de una serie de causas. Eso es el nacimiento, que se refiere al futuro, sabio es el que ve el futuro.

 

¿Por qué utilizaron los sabios la palabra: el que ve el futuro? ¿Qué era más lógico decir? El que prevé, el que predice, o piensa o elabora el futuro en su mente, no en sus ojos. La palabra "ver, observar", está adrede colocada en esta respuesta.

 

Inspírense en lo que estuvimos comentando anteriormente. El futuro podemos pensarlo, pero por otro lado podemos verlo. Como pueblo judío tuvimos muchas experiencias, experiencias que cuando nos preparábamos para el futuro, nuestros pasos a seguir... a veces las conclusiones eran contrarias a las que decía Dios.

 

Eso significa ver el futuro. ¿Por qué? ¿Ven este micrófono? Si, lo ven, ¿entienden cómo funciona? Puede ser que algunos sí. Lo vemos pero no lo entendemos.

 

Hay cosas más sofisticadas... un avión, una computadora, la mente humana, el ser humano; lo vemos, pero ¿lo comprendemos? No, pero vemos. O sea, ver significa aceptar algo, esto está, esto existe, bueno no entiendo, no sé cómo funciona, para mi no puede ser. Contaba un Rabino mío en Israel, que la primera vez, cuando se inventó el teléfono, todos se levantaban, y los que recientemente tenían teléfono decían: "ven, habla con tu hijo que está en Inglaterra" ¿Qué? ¡No! Brujerías, magia... ¿de verdad? Lo veían, pero no sabían cómo funcionaba, no lo creían. Pero lo veían, lo estaban comprobando.

 

Ver, eso significa que a pesar de que va en contra, que no podemos comprenderlo, que no puede estar a nuestro alcance, al alcance de nuestra mente, sin embargo es así.

 

¿Por qué es así? Y... Porque está ahí.

 

El sabio es aquella persona que a pesar de que a veces su lógica le indica seguir un camino, él elige otro, otro camino, a pesar que no es compatible con su lógica, porque la experiencia, o porque la Torá le indica que es distinto. Como Moshé, él vio, dijo: "no ataques a Moab", vio la orden de Dios, no la entendió, la cumplió. Nosotros como pueblo tuvimos ya muchas experiencias de que a veces la lógica nuestra muchas veces no sirvió. ¿Cuándo no sirve la lógica? Cuando Dios dice lo contrario.

 

El sabio es aquel que ve el futuro, no el que lo proyecta y lo piensa. Sabio verdadero es aquel que sabe a veces actuar en contra de su propia lógica. Eso es una grandeza muy grande, es una grandeza especial. Actuar en contra de sus propias convicciones, de sus propios razonamientos.

 

Dijeron nuestros sabios: "es bueno que los jóvenes, es bueno para el hombre que el joven reciba el yugo, se coloque el yugo de la vida cuando es joven"

 

¿Cuál es el yugo de la vida? Son a veces estas órdenes que no son acordes a los que nos gusta, o a nuestros pensamientos, órdenes en este caso del judaísmo, órdenes de Dios, normas, consejos, que a veces en un principio pueden ir en contra de nuestros deseos o razonamientos, pero aquella persona que de joven empieza a ver el futuro, y a actuar de acuerdo a esa visión, que es la visión de Dios, entonces, no va a tener que lamentarse en el futuro errores que a veces no tienen solución, que no tienen arreglo.