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16 Abril 2004

 

 

 

  • Paz y Amor Maestro,  ¿podemos hablar del demonio?

 

Paz y amor, si, podemos hablar.

 

Hace muchos años cuando en ti se despertó esa curiosidad por saber de ello, obvié la respuesta porque era necesario que el concepto del mal fuera inteligentemente expuesto por Mí y entendido por ti.

 

El mal existe y a la vez no existe, me explicaré mejor: El mal existe siempre que se crea en él, a la vez no existe como lo entendéis aquí.

 

El Mal y el Bien son fuerzas cósmicas de atracción y repulsión, mas así como el Bien se manifiesta en una actitud, el Mal también lo hace.

 

Ahora preciso que te concentres en la Verdad.

 

La Verdad es Luz y cuando esa Luz viene al mundo la acompaña la sombra porque la Verdad es el concepto, la idea que se manifiesta a través de la mente, mas la ignorancia conlleva oscuridad y eso hace que la sombra de la Verdad se proyecte sobre el ignorante que no es capaz de traspasar sus Velos.

 

Cuando el hombre accedió a la Verdad, la sombra se instalo también en él, porque es difícil adquirir esa Luminaria.

Verás, cuando el hombre accede al conocimiento de la Verdad se acerca también al conocimiento del error que conlleva no adquirir la Verdad plena, eso hizo que el hombre otorgara un nombre a la sombra y la decoró con aquellos atributos y conceptos que eran contrarios a lo que él consideraba perfectos.

 

Cuando la mente ha de emitir juicios sobre la adversidad, es cuando esas fuerzas que están presentes, pero sin efectividad se ponen en movimiento, y es cuando existen.

 

Cada acto erróneo, pensamiento impropio o sentimiento incontrolado negativamente, pone en movimiento esas fuerzas contrarias a la Luz y al Amor.

 

Cuando al principio estudiaste sobre Kabbalah te dije que todos los centros son de poder, y que fuera de sus límites existía el exceso y el defecto de su propia emanación.

El egoísmo exceso de amor o la ira, exceso de justicia se ponen en movimiento, se manifiestan con una forma y al igual que un ángel se puede manifestar vestido de gloria, el orgullo se puede manifestar vestido de una forma demoníaca.

 

El poder entender que esas formas son fruto de la rebelión, es aceptar que el hombre está sometido a ellas; pero ellas fuera del hombre no tienen poder soberano, mas cuando están dentro del hombre, si lo tienen.

 

Por tanto, el demonio solo existe cuando el hombre se presenta con las formas demoníacas que son las que conlleva dentro de si mismo, pero no es verdadera su existencia como un poder desgajado de Dios.

Podríamos decir que en Dios están contenidas dos personalidades, la amorosa y la terrible y cuando alguien desata la terrible…

 

En definitiva, el demonio no existe fuera del hombre, sino que el demonio es el hombre que abre su puerta al orgullo, la ira…, los pecados capitales y obra, rebelándose contra el Padre que le dio vida.

 

Hablaremos mas adelante y te ampliare esta información.

 

 

Paz y Amor.