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08 Junio 1.999

 

 

  • Señor, fue tan maravillosa la conversación de esta mañana.

 

Esa no fue una conversación Conmigo, lo fue con tu Maestro. El incide en tu consciencia para que proveyéndote de recursos, puedas ampliar tu conocimiento.

 

La contemplación de la Sabiduría provoca en tu espíritu el anhelo de alcanzarla, pero todo es insuficiente ante tu aparente pasividad.

 

El espectáculo sublime de la visión de la Sabiduría, abre las consciencias que bien dormidas, bien despiertas, asisten a la verdadera gloria de la humanidad, desarrollándose.

 

Escucha hija mía, ahora procede hacer unos instantes de elevación.

 

En tu corazón, habito Yo. En el sagrario de tu templo se recoge mi Luz divina. Cuando me dices que me amas, existe tal sentimiento de amor, que no puedo evitar estar a tu lado. Aunque cometas errores, errores que disminuyen tu luz, Yo estoy contigo.

 

Si portándote bien no me amaras, Yo estaría contigo; pero si portándote mal, me amas, te acrecientas ante mí, por ser consciente del amor que sientes.

Cuando comprendas que en Mi Amor todo tiene cabida, aceptaras la necesidad del cambio que se te exige hacer.

 

Es necesario que asumas definitivamente el motivo de tu preparación: ésta es ESCRIBIR.

 

A la vida se la llama Madre. Aquello que late en el centro del Universo, se le llama Vida. La Vida y la Madre son una misma cosa.

 

La Madre es un Gran Ser, lleno de una dulzura inigualable, de una Luz Purísima que se embebe de la Sabiduría del Padre, y cuando se completa a si Misma, se convierte en Sabiduría Plena.

 

Ella invierte el tiempo y donde acaba una vida, Ella alumbra a un Ser nuevo y le concede Vida nueva.

La Majestad de la Madre es comparable a la Gloria y Poder del Padre que conserva en su Ser, la Providencia y la Belleza del Hijo,  que engendra con Ella.

 

Cuando la Divina Madre, Naturaleza prodigiosa del Ser, se “encapricha” con un hombre mortal, se desencadena una debacle en los cielos y la tormenta sacude los Pilares del firmamento.

 

Esto sucede en tiempos mesiánicos en los que,  la confusión y el caos se ciernen sobre los habitantes.

 

Esto aunque no lo comprendas hoy lo entenderás mañana. Cuando comprendas que el camino de la sabiduría es un sendero tortuoso y lleno de dificultad en el que ha de florecer la humildad como requisito indispensable para ser amado por Ella.

 

En el tiempo mesiánico, las disposiciones del Espíritu a la…

 

 

Escribe:

En tiempos mesiánicos hay una disposición del Espíritu a la recepción de la Luz que emana de lo Alto. Se completa un ciclo y se comienza otro nuevo. La Divina Madre tiene las manos cuajadas de sus tesoros para deslizarlos hacia el Espíritu y que así, florezca su Maternidad.

Estas cansada, procura entender.

La Madre y su maternidad son las flores que planta en el Jardín y que crecen con el rocío de cada Aurora.

 

  • Y esto ¿para que sirve conocerlo?

 

Es preciso que el hombre conozca, que el Espíritu se acerque a la comprensión de lo que existe, y se unifique con Dios.

 

  • ¿Quien es la Madre?

 

La Madre es el Arquetipo de la Mujer. ¿Quieres que hablemos de la Mujer?

 

La Mujer, prototipo de la raza humana es un ser de idéntica estructura que el hombre. Tiene iguales componentes químicos, igual capacidad de inteligencia y la misma configuración humana.

 

Hombre y Mujer son idénticos, pero a nivel Espiritual están en diferente grado uno que otro. Vamos a entrar ahora en un terreno escabroso. No puedo decirte todo lo que sé y tú no puedes comprender todo lo que debieras.

               

Hay medios por los cuales el Ser divino toma contacto con el ser humano.

Imagina dos cántaros iguales pero aunque colocados uno al lado del otro, cada cántaro es uno solo. Así de manera similar es el cuerpo de un hombre y una mujer.

 

Cada cántaro contiene la misma cantidad de agua y ambos tienen el mismo volumen.

Uno de ellos esta destinado para beber y el otro esta destinado para regar.

 
  • ¿Quieres decir que el destino de cada uno es diferente?

 

Exacto. Si el destino fuera el mismo, no existiría más que una sola mitad.

 

  • Pero no nacerían niños.

 

Exactamente, no. Existiría una mujer o un hombre, pero genéticamente serían diferentes. Mira las otras razas animales. No hay diferenciación entre macho y hembra, a no ser genética. Ambos, macho y hembra tienen igual identidad.

 

  • ¿Que diferencia hay entre un caballo y una yegua o entre un gato y una gata?

 

Ninguna, a no ser genética. Su instinto, inteligencia, medio…es igual.

 

El hombre ha de ser contemplado como un animal con rasgos diferenciados. Cada vida tiene identidad propia, desarrollándose de forma similar más con su propia identificación. Así que ves que la diferenciación pertenece a las facultades de cada individuo.

 

 

Ahora descansa. Paz y Amor