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17 de Junio 1.996

 

 

 

En el Amor no manda más que el corazón. El Amor no se puede esconder bajo un celemín porque ha de iluminar al mundo, tampoco se lo coloca detrás de una puerta para ocultarlo.

 

El Amor auténtico ha de salir a la vida, al mundo para que los demás participen de sus Bodas. El amor ha de permanecer fiel y persistir en la época de la escasez, ha de reflejar al Sol y a la Luna.

 

El Amante ¿podrá subsistir sin el amor? y el Amado ¿podrá persistir sin agonizar cuando el amor se haya ido?

 

Amor, Amante y amado son los TriUnos que forman al Ser que nace, al principio de los tiempos. Aquel que ose manchar al Amado caerá como brizna de hierba ante la espoleta de la máquina que siega.

 

Pobre del que se atreva a juzgar al Amante, porque su miseria será arrastrada por calles abandonadas. El Amor no perdona la ofensa a sus Hijos, ni perdona la osadía de las vanas y petrificadas hermosuras, que se pasean vanagloriándose de sus vestimentas hechas jirones.

 

La vanidad de los ricos que creen tener del Amor su tiempo, se verá sacudida por profundas heridas, porque el Amor no pertenece ni a unos ni a otros, sino a aquel que lo gesta en su seno.

 

El Amor, radiación de soles y pálidas lunas que se funden en la noche, solo es de si Mismo y, no puede establecerse ni quien lo tiene, ni quien lo pierde, ni quien lo encuentra.

 

“Si el amor me encontró yo salí a esperarlo, si el amor se me fue yo lo dejé marchar “.

 

El Amor bendito, es de la maravillosa vida, que entrega siempre a quien lo encuentra, su Palabra oculta.

 

Todo gira, todo se revuelve, nada puede permanecer igual cuando el Amante se funde en el Amado.

 

Cuando caen los velos que ocultan al Amor y, éste se muestra radiante, exultante de belleza y armonía. Nada cuenta para los Amantes, solo la vida que se gesta en sus pechos.

 

En su corazón se forman los soles, en su frente las nieves se disipan y en sus manos, los rayos de la vida son los conductores del jinete que cabalga los espacios,  llevando a los Universos la Buena Nueva.

 

Si éste Amor fuera del hombre no crecería más de los límites del deseo pero no trascendería su renuncia.

 

Este es el amor de dos almas que se encuentran, se reconocen y no podrán jamás evitar amarse y pasarán siglos y siglos y su amor permanecerá fiel en ellos, porque siempre buscarán al Amado que se marchó un día.

 

Entre sus almas existe un amor de siglos, un amor que el tiempo ha intentado vencer y doblegar, más nunca lo pudo conseguir.

 

Ni él se marchó, ni ella se perdió, ambos salieron a buscarse y en su vida se cruzaron sueños, quimeras que despertaron en ellos el recuerdo de su amor.

 

A medida que pase el tiempo su amor crecerá, y el Poderoso Señor que selló sus labios pasará a ser su vasallo y pondrá la eternidad a su servicio.

               

El Espíritu regenera a la materia y en el punto de unión, la Unificación estará conseguida.

 

 

∆ Ω

 

 

 

Cuando pronuncié el Nombre de mi dios solo salió de mi boca: Altísimo, Aquel que Es, Fue y Será por los siglos.

 

Mi cabeza estallo en la luz que me provocó Su Nombre, el instante se convirtió en eternidad y desee permanecer en ese estado eternamente.

 

No existía nada, no existía nadie. Algún recuerdo fugaz, lejano, muy lejano compartió su presencia conmigo. Solo éramos El y yo. Yo fluía en el, unificada en El y sentí que, mi ser pertenecía a Su Ser.

 

Era imposible retornar a mi plano presente. Solo estar en El, en Su Espíritu.

 

Me di cuenta que Cristo y yo éramos Uno y mi Padre: El Altísimo.

 

Mi Padre no tiene Rostro, equivoqué Su Rostro con el de mi amado. Mi Amado es Cristo, mi Padre, ya se Quien es, lo descubrí hoy.

 

Cuando pretendáis convertiros en Cristos, recordad mis palabras. Todo es un ir y devenir de lo que existe, existió y existirá.

 

La Luz es una radiación, el amor su vibración. La Paz es un estado en donde la Luz y el Amor, son Uno.

               

Padre, en tus manos encomiendo el Espíritu que me forma. Tú eres el Impronunciable Nombre, el Incognoscible Ser, el Venerado Ser que encuentran, los que conocen tus Obras.

 

Aquel que creó los Universos y estampó su firma con estrellas,  dándole nombre a los cometas. El que conjugando los sonidos, formó soles y constelaciones y todo lo que existe.

 

Ante Ti mi boca se sella, porque estoy ante Tu Presencia.

 

Así es como nos uniremos como Dioses, amándole a El en nosotros mismos.

 

Padre mío, que mi palabra sea tu Palabra puesta en mi corazón. Que mi vida sea grata a Tus ojos porque en mi, Tú te glorificas. Ante mis hermanos, Tú elegiste mi ser para vivir en mí, como desde antaño vienes haciendo con los que te sirven, y yo quiero agradecerte en este instante, todo lo que Tú me mandas.

 

Porque mi vida no tiene sentido sin Ti, la pongo a tus pies, porque mi vida no vale nada si Tú no la tomas, la pongo a tu servicio. para que el mundo contemple tu grandeza ponme en medio de ellos, con dignidad y confianza para que no se diga, que Tú no eres nadie. En mi, Tú serás Grande.

               

Daré fiel testimonio de Ti porque me has dado las alas del águila, la fuerza del toro, la belleza del Hombre y la espada del Ángel. Yo he de hacer valer con mis armas, la Majestad de Tu Nombre.

 

Que la Divina Madre me otorgue la Sabiduría que ella tiene, para bregar entre esta raza ingrata, que no tiene más Ley que la debilidad del Espíritu, en la que medra desde hace siglos.

 

Entre mis hermanos puedes elegir ya a los más parecidos, porque te servirán como yo te sirvo. Puedes dar como bueno Tu pan y como dulce Tu vino. Hágase en ellos lo que en mi se produjo, porque la semilla crecerá con tu Agua como creció en mi campo.