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10 de Diciembre 2005 y 22 Enero 2006

 

 

 

Ahora vamos a hablar de la Ley de Dios.

 

 

Cuando se nace se establece un pacto. Este pacto es una Ley llamada Karma o de destino, que no puede ser violada o alterada; y si un día se altera solo será por haberse modificado el ser que ha nacido.

 

 

Si un manzano produce manzanas, su destino es el de ser una fruta. Y eso sucederá mientras el manzano lleno de vida, marque su ciclo.

 

               

Esta es una Ley de Dios: el que a cada ser se le proponga un fin y un propósito.

 

 

Si el manzano es sometido a un injerto,  habrá sido alterado y dar un fruto distinto, pero nunca se alterará su función creada y no será algo distinto a un árbol frutal. Así de difícil es alterar el destino, pues es la Ley de Dios, o genética, o molecular y la vida rara vez produce algo para lo que no fue  previamente destinado.

 

 

Solo el hombre es el ser que tiene dominio sobre la naturaleza para poder modificarla, así que la importancia del hombre para el ciclo de la vida, es vital.

 

 

  • ¿Cómo puede ser alterado un destino?

 

 

Pues por medio del conocimiento de las Leyes del Karma.

 

 

En otro momento hablaremos de esta Ley.