Mariam di Civitas Murata
María
Introducción
Comienzo
Continuación
Continuación (2)
Resumen
Resumen (2)
Estas sufriendo de dolor egoísta
Ahora vamos a hablar de tu infancia
Miedo y complejos
Auto-crucifixión
Sobre la redención de almas
Rostro en el Éter
Pléyades y Magia
Cuadratura del círculo
Háblame de Dios
Sobre el conocimiento y la sabiduría
La expansión de la consciencia
Solo quiero cantarte Padre mío con mi corazón
Semana de la Pascua
Kabalah y cuerpo atómico
En el Amor no manda más que el corazón
Sobre el Zohar
Sobre la Cruz del Temple
Constructores
Amado Padre
Sobre la Madre - A
Sobre la Sabiduría
Sobre los difuntos
Sobre la Eucaristía
Sobre el demonio
Sobre los falsos Maestros
Sobre el Universo
Sobre Cristo y la inmortalidad
Sobre el Reino
Sobre la Ramera
Sobre las almas gemelas
Diferencia con un medium
Sobre la manipulación
Sobre la Iglesia
Y el Espíritu del Señor
Y así dice el Señor
El Adviento
Sobre las leyes del Karma
La Presencia santificante
Sobre el Hijo original
Manifestación
Sobre la fe
Sobre la pecadora
Volver a Inicio
PDF Imprimir E-mail

07 Noviembre 2004

 

 

 

  • Y el Espíritu del Señor descendió sobre mí en la forma del Maestro, otras en la forma del entendimiento, otras en la forma del Amado.

 

  • Y Su Espíritu sobrecogió mi alma cuando me dijo:

 

“Ven Miriam, levanta hacia Mi tus ojos“

 

  • Y mis ojos se levantaron hacia el Salvador. Él me dijo:

 

“Ve ahí Miriam, los tesoros celestiales”.

 

  • Y en ese momento caí cegada de espanto. Ante mi se levantaba un Templo. Como agua sus paredes, sin ser agua. Como cristal sus cúpulas, sin ser cristal. Permanecía sustentado en el espacio y todo el,  resplandecía en la oscuridad.

 

  • Cuando vi su majestad, comprendí la gloria. Y entonces El Señor dijo:

 

“Ve ahí Miriam,  el Templo del Espíritu del hombre. Su estructura es como el acero,  pero sus paredes son como el Agua. Muestra su majestad porque el Hombre es su constructor. En ese Templo viviré hasta los tiempos venideros.”

 

  • Me dijo:

 

“Tu vienes de las regiones infernales en donde habita el no pensamiento, más Yo he de restituir tu valor y te elevaré hacia Mi Reino”.

 

  • Luego tendió Su brazo hacia el abismo y señalándolo con su Mano dijo:

 

“A lo profundo has de volver, hasta que anules todo vestigio de tu ego, hasta que resplandezca tu alma y brille el entendimiento, fiel reflejo de Mi Verdad. Has de volver Miriam…”

 

  • Y en un lapsus infinito de no tiempo, el alma mía retornó al cautiverio.