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Moisés y Egipto
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La momia de Akhenaton es la única de la XVIII Dinastía thutmósida, desde Thutmosis I hasta Tutankhamon, que no se ha encontrado. No hay ninguna prueba concluyente de que alguien fuera enterrado en la cámara de la tumba que estaba siendo preparada para él en las colinas situadas detrás de la ciudad de Akhet-Atón. Artículos funerarios originalmente hechos para el entierro de Akhenaton allí fueron modificados y utilizados en cambio en los entierros en el Valle de los Reyes de los dos siguientes faraones.

 

Hay también pruebas de que algunos oficiales continuaron fechando artículos y eventos del principio de su reinado incluso después de que claramente no estuviera durante más tiempo en el poder.

 

Es más, documentos e inscripciones de tumbas fechados en la XIX Dinastía describen a Akhenaton como "el rebelde," "el hereje," y "el caído de Amarna (Akhet-Atón)," proporcionando la prueba adicional de que su gobierno acabó con su caída del poder, y no con su muerte.

 

La descripción de la vara de Moisés que encontramos en la Biblia es otro indicio de que Akhenaton estaba viviendo desterrado en el desierto del Sinaí. Los faraones poseían muchos tipos de cetros que representaban varios aspectos de su soberanía. La vara coronada por una serpiente de bronce era el cetro que simbolizaba la autoridad faraónica. Se nos dice que este cetro fue destruido después por Ezequías porque se había convertido en un fetiche de culto (I Reyes XVIII:4).

 

El Talmud cuenta que Moisés, de hecho, había sido un rey de Etiopía durante un tiempo, pero había abdicado a favor de un hijo que engendró una envejecida Reina Madre Adonit (en egipcio Aton-it) de su esposo, el anterior rey. También se consideraba que los faraones de la XVIII Dinastía eran los gobernantes de Etiopía. Una, y posiblemente la única, acción militar de Akhenaton tuvo lugar en Etiopía, en donde confirmó su soberanía sobre la región.

 

Las citas supervivientes de dos historias egipcias proporcionan todavía más pistas con respecto a la verdadera identidad de Moisés. La Historia de Egipto (Aegyptiaka) escrita en griego en el siglo III aC. por el Sumo Sacerdote egipcio de Heliópolis conocido como Manetón, registró detalles sobre Moisés y el Éxodo. También, los cinco volúmenes de la Historia de Egipto escrita por Apión en la primera mitad del siglo I dC. contenían un pasaje sobre Moisés que fue citado por el historiador judío Josefo. Josefa, hacia 70 dC. transmitió del trabajo de Apión que Moisés había construido templos en Egipto, los cuales estaban orientados hacia el este, tenían los techos abiertos al sol, y utilizaban un obelisco modificado. Éstas fueron todas las características distintivas de muchos templos de Akhenaton.

 

Los extractos de la historia de Manetón citados por Flavio Josefo y el historiador cristiano Eusebio, cronista de Constantino, sitúan específicamente el Éxodo bajo Moisés durante el reinado de Amenhotep IV (Akhenaton) después de un periodo de trece años marcado por la pestilencia, la rebelión y la violación de los templos egipcios y sus dioses. Ésta es una descripción exacta del traumático periodo de trece años durante el cual Akhenaton gobernó Egipto desde la nueva ciudad de Akhet-Atón. Josefo, que también era judío, se tomó los relatos de Manetón y Apión como una gran ofensa. Careciendo de cualquier evidencia sólida para contradecir estas fuentes, Flavio Josefo simplemente recurrió a denunciar los relatos como "ridículos" y "absurdos." ¡Afortunadamente, citó bastante literalmente de Manetón y Apión para demostrar ahora que no!