El rompecabezas de Jesús
Preámbulo
Primera parte
Segunda parte
Tercera parte
Post scriptum
Los Apologistas
Los Apologistas (2)
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TERCERA PARTE

LA EVOLUCIÓN DE JESÚS DE NAZARETH
 

Moverse de las epístolas del N.T. a los Evangelios es entrar a un mundo completamente diferente. En los dos artículos previos de esta serie, hice notar que virtualmente cada elemento de la Biografía Evangélica de Jesús de Nazareth está perdida de las epístolas y que Pablo y otros escritores primitivos nos presentan sólo un Cristo divino, espiritual, en el Cielo; uno revelado por Dios a través de la inspiración y la escritura. Su Jesús nunca se identifica con un hombre histórico reciente. Como los dioses salvadores de los cultos mistéricos griegos, el Cristo de Pablo ha ejecutado su acto redentor en una arena mítica. Así, cuando abrimos los evangelios no estamos preparados para la figura de carne y hueso que vive y habla en sus páginas, una figura que caminó por las arenas de Palestina y murió en el Calvario en los días de Herodes y Poncio Pilato.

 

Los académicos están acercándose cada vez más a la comprensión de como y cuándo se escribieron los evangelios. Se acepta que los nombres Marcos, Mateo, Lucas y Juan son atribuciones tardías; los autores reales son desconocidos. Ahora es aceptado casi universalmente que Marcos escribió primero y que fue reformado por "Mateo" y "Lucas", agregando material adicional. Algunos de los problemas que pusieron la prioridad de Marcos en duda, como aquéllos pasajes en los cuales Mateo y Lucas concuerdan en redacción pero difieren de la de pasajes similares en Marcos, han sido resueltos por otro revelador hallazgo: que cada uno de los Evangelios Canónicos es el resultado final de una temprana historia de escritura y reescritura, incluyendo adiciones y escisiones. Se piensa que el Evangelio de "Juan" ha pasado a través de por lo menos cinco etapas de construcción. Así, Mateo y Lucas, escribiendo independiente y probablemente desconociéndose el uno al otro, usaron una edición (o ediciones) primitiva de Marcos que fuera conforme a sus concordancias. No se puede sostener ya más el concepto de un documento del Evangelio unificado, escrito por un único autor, dejando de lado, obviamente, el concepto de uno producido por inspiración.

 

Este cuadro de las relaciones entre los evangelios es realmente sorprendente. La mayoría de los académicos considera que incluso Juan, en su estructura narrativa y su historia de la pasión, se basó en Marcos o alguna otra fase sinóptica. Se ha ido la vieja visión piadosa de que los cuatro evangelios son crónicas independientes y corroborantes. En cambio, sus fuertes similitudes son el resultado de la copia. Esto significa que dependemos de una única fuente para la historia básica de la vida y muerte de Jesús: quienquiera que haya producido la primera versión de Marcos. Por derecho, nuestras fuentes deberían ser numerosas; Misioneros cristianos, liderados supuestamente por los doce apóstoles, esparcidos a todo lo ancho del imperio; la transmisión oral, se nos dice, mantuvo viva y constantemente revitalizada la historia de los hechos y dichos de Jesús. Deberían haber surgido copiosamente diversas versiones escritas de dicha historia en muchos centros, en forma verdaderamente independiente y notablemente divergentes. Aún así, cuando Mateo llega a escribir su propia versión del Juicio y crucifixión de Jesús, lo más que puede hacer es copiar servilmente algún documento que ha heredado, adicionando por su propia cuenta unos pocos detalles de escasa importancia, como los guardias en la tumba. Lucas hace un poco menos.

 

Nos enfrentamos con la misma pregunta en Hechos. ¿Por qué sólo un escritor, y esto bien entrado en el segundo siglo, decide componer una historia del origen y crecimiento de la iglesia cristiana? Ningún otro escritor menciona alguna vez a Pentecostés, ¡esa visita colectiva del Espíritu a los Apóstoles que de acuerdo con Hechos empezó la totalidad del movimiento Misionero! Pero si en cambio, este  movimiento fue muy diverso y ampliamente diseminado, algo descoordinado y competitivo (Como sugieren las cartas de Pablo), expresando una gran variedad de doctrinas dentro de la amplia inspiración religiosa de la época, es más fácil entender cómo un grupo, deseando imponer la unidad misionera y darse a sí mismo autoridad, pudo crear su propia única imagen de los comienzos de la Cristiandad.

 

¿Cuándo fueron escritos los Evangelios o sus más tempranas versiones? Usualmente se asigna una datación a Marcos por su "Pequeña apocalipsis" del capítulo 13, que nos habla de grandes disturbios y la destrucción del Templo, dicho como una profecía de Jesús. Se afirma que esto se refiere a la primera Guerra Judía (66-70); así, Marcos escribió durante o un poco después de ésta. Pero incluso se asume que Marcos se basó en algunos elementos fuente, y algunos piensan que esta  Pequeña Apocalipsis pudo haber sido originalmente una composición Judía (sin referencia a Jesús), una que Marcos más tarde copió y adaptó. O, si el capítulo 13 es de Marcos, perfectamente pudo haberse formado en un período posterior porque otros documentos muestran que las vívidas expectativas apocalípticas persistieron al menos hasta el final del siglo. De hecho, Mc 13:7 muestra a Jesús alertando a sus escuchas acerca de no ver el Fin inminente incluso aunque los vientos de guerra lleguen. Nada en Marcos nos fuerza a datarlo antes de los años 90.

 

Las fechas asignadas a Mateo y Lucas (e incluso Juan) están influidas por el cuadro que ellos presentan de  "la separación de caminos" entre el cristianismo y el más amplio establecimiento Judío. Esto se reconoce como un desarrollo posterior, uno que los Evangelios leen retrospectivamente de forma anacrónica en el supuesto tiempo de Jesús. Lucas también ha abandonado la expectativa de un inminente fin del mundo, colocándolo incluso más tarde. Ninguno de estos factores son inconsistentes con fechas alrededor del final del siglo o un poco después.

 

Pero el testimonio es igualmente importante. ¿Cuándo empezaron a mostrarse los evangelios en el más amplio registro de los escritos cristianos? Si Marcos es tan temprano como del 70, y todos los cuatro habían sido escritos para el 100, ¿por qué no los citan ni se refieren a  ellos ninguno de los primeros padres: Clemente de Roma, Ignacio, Policarpo, el autor de la Epístola de Bernabé - escrita entre el 90 y 130? Estando tan deseoso de convencer a sus lectores de que Jesús, de hecho, había nacido de María y muerto bajo Pilato y que realmente había sido un ser humano que sufrió, ¿Cómo pudo haber fallado Ignacio (alrededor del 107) en apelar a algún recuento evangélico como verificación de todo esto si hubiera conocido uno? Eusebio reporta que en un trabajo ahora perdido, escrito alrededor de 130, el obispo Papías mencionó dos piezas de escritos de "Mateo" y "Marcos". Pero ni siquiera estos pueden ser igualados con los evangelios canónicos, porque Papías llamo al primero "dichos del Señor en Hebreo", y también suena como si el último no fuera un trabajo narrativo. Más aún, parece que Papías mismo no había visto estos documentos.

 

Solamente en Justino Mártir, escribiendo entre el 150 y 160, encontramos las primeras citas identificables de alguno de los evangelios, aunque él los llama simplemente "memorias de los Apóstoles", sin nombres. Académicos como Helmut Koester han concluido que cualquier alusión más antigua a material tipo evangélico son realmente tradiciones flotantes que encuentran ellas mismas su camino hasta los evangelios escritos. ¿Es concebible que la recopilación más temprana de la vida y muerte de Jesús pudiera haber sido consignada en escritos tan temprano como los 70 (algunos lo fechan incluso antes) y aún así, le tomara casi un siglo al más amplio mundo cristiano para recibir copias de esto?