El rompecabezas de Jesús
Preámbulo
Primera parte
Segunda parte
Tercera parte
Post scriptum
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Earl Doherty

 


Nació en Ottawa (Canadá) en 1941 y es licenciado en Historia Antigua y Lengua Clásica. Educado como católico, a los 18 años renunció a sus creencias religiosas por considerarlas 'insostenibles'. Sin embargo, ha mantenido siempre un vivo interés por la religión, a cuyo estudio ha consagrado toda su vida académica. En 1999 publicó su polémica tesis doctoral, El puzzle de Jesús, cuyas ediciones se agotaron rápidamente. Su afición por las novelas de misterio le lleva, en 2005, a divulgar la novela del mismo título en Internet. Doherty está considerado como uno de los expertos más prestigiosos sobre Jesús y las religiones.

 

 

 

EL ROMPECABEZAS DE JESÚS

¿Acaso no hubo un Jesús histórico?



PREÁMBULO
 

A medida que se aproximaba el año 2000, el interés en el Jesús histórico fue creciendo dramáticamente. En los medios, en libros bestsellers, en Internet, Jesús, como una figura histórica en vez de un objeto de fe está siendo sometido a una investigación y reinterpretación sin precedentes. La investigación sobre los orígenes Cristianos ha llegado al conocimiento público como nunca antes y sus nuevos hallazgos radicales, junto con la tendencia liberal de "aterrizar" a Jesús ha fascinado y perturbado a creyentes y no creyentes por igual. Estamos viviendo tiempos interesantes.

 

Tal vez, por primera vez en su historia, el campo de la investigación del Nuevo Testamento está en confusión. El círculo académico más progresista en este campo, el grupo conocido como el Seminario de Jesús, recientemente ha llegado a la  conclusión de que el cadáver de Jesús, lejos de haber resucitado de entre los muertos, probablemente se descompuso en alguna fosa desconocida, y que el movimiento Cristiano no empezó con la convicción de que Jesús hubiera resucitado corporalmente de su  tumba. Los grupos más conservadores están resistiendo fieramente dichas tendencias, y aún publicaciones populares como Bible Review se han convertido ocasionalmente en campos de batalla de una "guerra civil" en la cual los académicos Cristianos de ambos bandos están atacando la competencia e integridad de sus oponentes "sin tomar prisioneros".Pero en la nueva búsqueda del Jesús histórico, el tópico más  importante de todos está siendo ignorado. ¿ Ha sido victima la sociedad occidental de la más grande equivocación en la historia ? ¿ Podría ser la razón por la cual cada generación es capaz de reinventar a Jesús en su propia imagen, por la cual una multitud de académicos puede salir con imágenes radicalmente diferentes del fundador del Cristianismo, que no hubiera un hombre real por ser descubierto, que no hubiera figura histórica para ejercer control sobre la búsqueda sin fin ? Si el registro es tan caprichoso, tan abierto a la interpretación, ¿ no debería estar ésto posiblemente en la prioridad de la agenda ? El Seminario de Jesús, en el comienzo de sus deliberaciones en la mitad de los años 80, afirma haber discutido la cuestión, pero esto se redujo prácticamente a una votación levantando las manos. Si estos académicos hubieran revisado el registro cristiano temprano desde este punto de vista, con tanto entusiasmo e intensidad como la que ellos dedicaron en varios años al estudio de la autenticidad de los dichos y ahora a la de los hechos de Jesús, ellos podrían haber llegado a reconocer  que las bases de su trabajo son sorprendentemente tenues y podrían haber llegado a entender por qué la cuestión  de si Jesús realmente existió se resiste a alejarse.La idea de que el cristianismo pudiera haber empezado sin un Jesús histórico  empezó a flotar por primera vez a fines del siglo 18 entre ciertos filósofos de la revolución francesa. En Alemania, unas décadas después, D.F. Strauss y Bruno Bauer fijaron una base para la teoría etiquetando mucho de la  historia de Jesús como "Mitología"  y los evangelios como "invenciones literarias" ; Bauer llegó a dudar de la historicidad de Jesús. Pero fué a la vuelta del siglo 20 que el examen detallado del tema empezó con seriedad. Desde entonces unos pocos académicos respetables en cada generación han negado totalmente cualquier existencia para el Jesús de los Evangelios : entre ellos J.M. Robertson en Gran Bretaña, Arthur Drews en Alemania, Paul-Louis Cvouchoud y Prosper Alfaric en Francia, seguidos por muchos otros. Más recientemente, G.A.Wells, Profesor de Alemán en la Universidad de Londres (ahora retirado), ha publicado cinco libros sobre el tema, una reveladora disección de la literatura  Cristiana, especialmente de los Evangelios, que revela cuán vaporosa y evasiva es la base histórica que yace detrás de la historia de Jesús de Nazareth.

 

Mi propia investigación en este campo se remonta a 14 años atrás, cuando encontré por primera vez una presentación seria de la teoría por parte del Profesor Wells. Aunque mi preparación universitaria no fué en estudios del Nuevo Testamento, tengo  un grado en Historia Antigua y Lenguajes Clásicos, dándome un conocimiento práctico del Griego y el Latín, que complementé con algo de  Hebreo y Siríaco básico. Además del  Nuevo testamento (junto con  muchas partes del antiguo), he investigado profundamente todos los documentos  cristianos no canónicos, los apologistas del 2o. y 3er. Siglo, todos los pseudoepígrafos Judíos de la era junto con los Rollos del Mar Muerto, y  mucha parte del Gnosticismo Cristiano y no Cristiano. A ésto le adicioné un estudio de Filón de Alejandría, Platonismo Medio y otras filosofías, historias antiguas relevantes, cultos de Misterios helénicos y el pensamiento religioso general de la era. Aunque nunca afirmaría ser experto en todas estas áreas, aquéllos que se enfocan exageradamente en los Evangelios en un esfuerzo para descubrir el Jesús histórico o para probar su existencia están siendo ingenuos.