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Se dice que la satisfacción más grande del Salomón bíblico fue el reto de completar sus grandes proyectos (Eclesiastés 2:4-11). Lo mismo se dijo de Amenhotep III. En un texto egipcio real del periodo se lee, "He aquí que el corazón de su Majestad estaba satisfecho con la construcción de monumentos muy grandes, como los cuales nunca se habían hecho realidad desde las primeras edades de las Dos Tierras." Sólo un rey enormemente rico de un imperio bastante estable podría construir tan espléndidamente y en muchos sitios tan distribuidos en la antigüedad. Amenhotep III fue indiscutiblemente el rey más rico de la antigüedad. La realización de tales magníficos proyectos requirió el mantenimiento de una considerable y constante fuente de trabajo y de ingresos que se extendía a lo largo de un periodo de muchas décadas.

 

La administración y el sistema de impuestos de Amenhotep con sus 12 distritos es idéntico al de Salomón que se describe en la Biblia (III Reyes 4:2-7,27; 5:13; 9:23). Amenhotep también se dedicó a redescubrir la sabiduría, los misterios y las tradiciones de las dinastías egipcias anteriores. Se ha establecido una fuerte relación entre los "Proverbios de Salomón" de la Biblia y las "Máximas de Amenhotep III" encontradas en Egipto.

 

Además de los proyectos ya mencionados, Amenhotep construyó también un palacio completamente nuevo en Tebas. La nueva residencia real incluía todos los elementos contenidos en el palacio de Salomón que se describe en la Biblia (II Reyes 7:2-12), a saber: 
  1. Una casa fabricada casi completamente de cedros del Líbano (construida para la fiesta del Jubileo de Amenhotep)
  2. una sala de columnas con una terraza en la fachada y rodeado por un patio de columnas
  3. Un salón del trono construido con muchas columnas de madera y cuyo suelo era la escena de un lago pintado (idéntico al que cruzó maravillada la reina de Saba cuando se acercó al trono de Salomón, como se describe en el Corán)
  4. Un palacio separado construido para Sitamon, "la hija del faraón".
  5. Un palacio real (consistente en su propia residencia, la residencia de su Gran Esposa, Tiye, y una residencia para el harén real)

 

La corte de Amenhotep III era extremadamente liberal, y reflejaba cada posible exceso de un reinado poderoso y seguro. El erotismo en el arte y en la vida de la corte alcanzó su plenitud durante el reinado de Amenhotep. La famosa pintura mural de las "bailarinas desnudas" data del reinado de Amenhotep. Al igual que Salomón, Amenhotep "no negó a sus ojos ninguna cosa que desearan" y "ni apartó su corazón de cualquier placer" (Eclesiastés 2:10). Sin embargo, los últimos años de los treinta y ocho del reinado de Amenhotep no fueron agradables. Los largos años de indulgencia habían pasado factura y tuvo muchas dolencias. Como gesto compasivo, su cuñado mitani le envió un ídolo de la diosa Ishtar (es decir, Astoret) (II Reyes 11:5).

 

La "conclusión ineludible" es que la historia de Salomón fue tomada después y específicamente de la vida de Amenhotep III. El mismo nombre de Salomón, que literalmente significa "paz" o "seguridad", apunta a Amenhotep III, cuyo largo y penetrante reinado en el siglo XIV aC no incluyó ninguna gran campaña militar, pero se caracterizó por una estabilidad sin precedentes a lo largo del Cercano Oriente. Después de la XVIII Dinastía egipcia, la región entre los dos grandes ríos no fue controlada de nuevo por ningún poder individual hasta el imperio asirio de Asurbanipal (el nieto de Senaquerib), el cual invadió Egipto y saqueó Tebas en el siglo VII aC, y el imperio de Ciro en el siglo VI aC, el cual conquistó también Egipto y lo convirtió en una provincia persa. No hay ningún indicio de ningún imperio de estos tiempos que controlara esta región y que cuya capital fuese Jerusalén.

 

Se dice que Salomón tuvo "mil cuatrocientos" carros (II Reyes 4:26). Esto representa un ejército prodigioso según los cánones antiguos, y el cual sólo pudo haber sido reunido en un largo periodo de tiempo por una civilización estable. A pesar de eso, se nos dice que sólo cinco años después de la muerte del gran rey Salomón, el faraón egipcio Sisak y sus aliados invadieron Judá y capturaron sus ciudades fortificadas con poca o ninguna resistencia militar (2 Crón. 12). La Biblia añade que la misma Jerusalén fue perdonada sólo después de entregar a Sisak la totalidad de las riquezas acumuladas por el rey Salomón.

 

La rapidez con la que se estableció el imperio de Salomón, como se describe en la Biblia, y la facilidad con la que fue sometido después al poder extranjero en un corto plazo de tiempo, tampoco es consistente con el modelo fijado otras grandes civilizaciones antiguas.