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Para hablar de la volumetría es necesario recordar que en las iglesias paleocristianas toda la belleza se concentraba en el interior. Por contraste, los exteriores lucían despojados y parecían rechazar el mundo que los rodeaba. La arquitectura románica busca armonizar todo el conjunto dando igual tratamiento al interior y al exterior.


Las fachadas presentan divisiones verticales ya sea por medio de bandas lombardas (pilastras lisas) o de los contrafuertes que contribuyen a contrarrestar los empujes de las bóvedas. En las fachadas laterales, esta segmentación se corresponde con los tramos interiores. Para marcar las líneas horizontales se disponen series de arquillos ciegos a modo de cornisa, muchas veces sobre ménsulas. Otras veces hallamos columnillas y pilastras que pretenden imitar a las romanas aunque -por falta de comprensión de los órdenes clásicos- se ven más toscas y desproporcionadas.


También, en el período románico reaparece la escultura en la decoración de las fachadas, ausente desde los tiempos del Imperio Romano. Las estatuas se disponen en torno a los portales de acceso. Éstos últimos se hallan enmarcados por arcos concéntricos que se disponen uno por detrás del otro a fin de dar profundidad y jerarquía a las puertas de entrada.

Las iglesias románicas presentan una armónica disposición volumétrica. Hasta entonces las torres campanario –cuando las había- se presentaban aisladas del edificio. El románico las integra al volumen principal. Según las regiones habrá más o menos torres En Italia los campanarios seguirán apartados, como en el caso de Pisa. Sin embargo prevalecerá el esquema de dos torres integradas a la fachada occidental, flanqueando el acceso.

Esta forma que -por razones de defensa- era típica de los accesos a los castillos y ciudades amuralladas, simboliza la entrada al reino de Dios. El esquema se completa con el cimborrio, la torre más alta del edificio, que señala su centro espacial.


Otro aspecto importante del desarrollo morfológico de las iglesias románicas está relacionado con el mencionado desarrollo del coro, el deambulatorio y las capillas radiales. Todas estas partes del edificio conforman la cabecera de la iglesia. El coro presenta la misma altura de la nave central o casi.


El deambulatorio es un poco más bajo para permitir la ubicación de ventanas que iluminen el coro. A su vez, las capillas radiales son más bajas que el deambulatorio a fin de que, de igual manera, la luz llegue a este último lugar. El escalonamiento de alturas que acabamos de describir conforma exteriormente lo que se denomina “cabecera armónica”.


Todos los rasgos de la iglesia románica contribuyen a darle verticalidad. La desmesurada altura de las naves, la división de los muros en tramos y los techos abovedados determinan el carácter ascendente del espacio románico. La segmentación de las fachadas en tramos, las pendientes de los techos, las torres y el escalonamiento de la cabecera confieren también un sentido de elevación al exterior del edificio. Este simbólico afán de llegar al cielo alcanzará en la arquitectura gótica su máxima expresión.


En cuanto a la orientación, las iglesias románicas continúan la tradición de las iglesias primitivas. La cabecera de la iglesia se orienta hacia el este, símbolo de la resurrección.

Los ejemplos más interesantes de la arquitectura románica en Francia son: San Saturnino en Toulouse, Santa Fe en Conques, Saint Fronte en Perigeaux y San Martín en Tours, todas iglesias de peregrinación. Famosas son también las catedrales de Angulema, y de Tournai.


Además de muchas iglesias abaciales, de entre las cuales la más famosa era la de la abadía matriz de la orden de Cluny. Este templo fue el más grande de la cristiandad hasta que en el Renacimiento se edificó la basílica de San Pedro en Roma. Lamentablemente, esta joya de la arquitectura fue vendida y demolida durante la Revolución Francesa.


En suelo alemán el románico produjo tres obras maestras: las catedrales de Spira, Worms y Maguncia. Las iglesias más genuinamente italianas mantienen la volumetría típica de la arquitectura paleocristiana, sin embargo adoptan la decoración románica, tanto en sus principios como en sus detalles.


Esta hibridación produce obras maestras como la catedral de Pisa con su famoso campanario inclinado y su baptisterio. Las obras más puramente románicas de Italia son las iglesias abaciales de las órdenes francesas. Éstas siguen el modelo de sus casas matrices. En España se encuentra la iglesia de Santiago de Compostela, meca de los peregrinos de Occidente. Infortunadamente, durante el período barroco se modificó su fachada principal.


La arquitectura románica fue la expresión artística de la naciente civilización occidental. Sus formas evolucionarán y permitirán el surgimiento del Gótico. La organización en planta y la volumetría románicas siguieron ejerciendo su influencia en los períodos posteriores. En el siglo XIX, durante el período del eclecticismo, se construirán iglesias neorrománicas.


Éstas se inspirarán en los modelos medievales. Quizás sea el Sacre Coeur, en el barrio parisino de Montmartre, el ejemplo más famoso del estilo. Esta iglesia, inspirada en Saint Fronte de Perigeaux, sirvió de modelo, a su vez, del Santísimo Sacramento en el barrio porteño de Retiro. Otros ejemplos de arquitectura neorrománica en Buenos Aires son Santa Felicitas, Santiago el Apóstol, Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y Nuestra Señora de Guadalupe.




Augusto Rocca Arq.

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