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Entrevista al arquitecto Augusto Rocca



Augusto Rocca, arquitectoNació en Azul, provincia de Buenos Aires (Argentina), el 14 de Diciembre de 1977. Licenciado en Arquitectura por la Universidad de Buenos Aires, participa activamente en diferentes diarios con artículos de relevante interés y, gran parte de ellos, se pueden leer en diferentes apartados de la presente página web Templo de Salomón.



Frecuentemente leo sus publicaciones en un diario local. Como arquitecto, ¿qué lo induce a escribir sobre el Partenón, las construcciones cenobíticas, el arte gótico, etc, en una época donde el minimalismo parece dominar nuestras construcciones


La idea es difundir la arquitectura como arte que es. En la actualidad, las ciudades del país están perdiendo su estética debido a la incesante desaparición de obras de valor histórico y de gran calidad, tanto en su construcción como en su diseño. Todo ello para dar lugar, salvo algunas excepciones, a edificaciones seriadas y anodinas que no son más que mera construcción, sin arte ni trascendencia. Esta situación sólo podrá cambiar en la medida en que la sociedad en su conjunto empiece a ver los edificios como obras arte. Es sintomático que una persona de mediana cultura general conozca el nombre de por lo menos veinte pintores famosos pero casi el de ningún arquitecto. A través de mis escritos trato de transmitir a los lectores el entusiasmo y el placer de ver y entender la arquitectura que nos rodea. Las obras griegas, romanas y de la Europa medieval de las que hablo en mis artículos se ven reflejadas en los antiguos edificios de nuestras ciudades; las formas de Grecia y Roma son omnipresentes en la arquitectura argentina, desde el siglo XIX hasta mediados del XX y desde el frente de una casa chorizo hasta el palacio del Congreso de la Nación. Lo mismo pasa con la arquitectura románica y la gótica que han dado forma a muchísimas iglesias y colegios del país.



En uno de sus trabajos usted manifiesta que cuando la Europa toda estaba sumida en el desorden tras la caída del Imperio Romano, los monasterios en vez no dejaron de propagarse. ¿A qué se debió ello?



En un principio los monasterios se expandieron rápidamente debido al espíritu de devoción de muchos cristianos que consideraban la vida terrenal como un camino hacia la vida eterna y se encargaron de difundir tanto el mensaje de Jesús como su modo de vida. La caída del Imperio Romano trajo pobreza, inseguridad e incertidumbre. Muchas personas, desoladas por la situación, se retiraron a la vida monástica. En los siglos siguientes las condiciones de vida no mejoraron, las hordas de vikingos y magiares sembraban el terror en toda Europa Occidental y los ejércitos del Islam arreciaban por el sur del continente. La vida era muy dura y los alimentos escaseaban. Por eso eran muchos los campesinos que entraban a trabajar en los monasterios como hermanos legos y, de esta forma, se mantenían a salvo de las adversas condiciones reinantes extramuros. Por otro lado, las familias nobles mandaban a sus hijos para que recibieran instrucción y salvaran sus almas. Mientras tanto, la devoción de los nobles y los reyes aseguraba a los monasterios constantes donaciones en tierras y dinero que permitían su expansión. Los monjes a su vez pacíficamente iban convirtiendo pueblos a la Fe, los cuales contribuían a engrosar el clero regular. Cuando Europa se estabilizó y las condiciones de vida mejoraron sensiblemente los monasterios empezaron a ser atractivos por su riqueza y poder, ello derivó en el relajamiento del clero regular, lo cual, a su vez, trajo como consecuencia las diferentes reformas de la Regla. Pero, fundamentalmente, en una época de caos y disolución sólo el cristianismo permanecía incólume. A ello se debió la constante expansión de la vida cenobial.



¿Existen en Argentina algunas construcciones cenobiales que reflejen fielmente aquellas de antaño de la antigua Europa?


Quizá sea el monasterio Trapense en la localidad de Pablo Acosta (Partido de Azul) el que mejor refleje las formas de sus homólogos medievales. Sin embargo, creo yo, que la esencia del monasterio medieval con su espíritu civilizador y en el que conviven la oración con la cultura y la industria, encuentra su mejor parangón en las antiguas estancias jesuíticas. Las cuales se levantaban en territorios donde todo estaba por hacerse. Allí se dedicaban a convertir y pacificar a los nativos, hacían algunos cultivos, criaban ganado y realizaban diversas industrias que servían para provisión de las ciudades. El desarrollo de tales actividades y construcción del propio edificio era posible gracias a la colaboración de hombres de diversas profesiones, hermanos legos, llamados en este caso coadjutores. Los mejores ejemplos de este tipo de monasterios se encuentran en la provincia de Córdoba. Siendo los más renombrados las estancias de Alta Gracia, Santa Catalina, Jesús María y Colonia Caroya.



Usted menciona que Carlomagno, carente de la red administrativa de los romanos, se valió de los monasterios para gobernar sus dominios. ¿Cómo se entiende este punto?



Carlomagno buscó unificar Europa occidental bajo su poder y la fe cristiana, el único elemento aglutinante del continente. Su relación con la Iglesia fue muy estrecha, a tal grado que él mismo intervenía en los asuntos internos de ella. Por eso, cuando conquistaba territorios bárbaros ordenaba la construcción de monasterios para que los monjes convirtieran y pacificaran a los pueblos. Por otro lado, el Imperio Carolingio era tan extenso que Carlomagno debió apoyarse en vasallos a los que investía de autoridad. Para controlarlos enviaba a sus legados, los missi dominici. Éstos iban de a dos, un laico y un abad o un obispo. También su sistema educativo se apoyaba en la Iglesia: instituyó escuelas en las catedrales y monasterios del Imperio y dio un gran impulso a la copia de manuscritos antiguos y de la Vulgata de San Jerónimo, de modo tal de difundir el conocimiento, todo lo cual quedó en manos de los scriptores de los cenobios.


¿Qué tipo de impronta edilicia marcaron las Cruzadas dentro de la Europa de la Edad Media?




El conocimiento que los occidentales tomaron en las cruzadas de la arquitectura bizantina y árabe no ejercieron una influencia relevante en el desarrollo de la de Occidente. Los lineamientos generales de las tipologías frecuentes en la Edad Media ya habían sido trazados en los últimos tiempos del Imperio Romano. Sobre estas bases, la naciente civilización occidental concibió con total originalidad primero la arquitectura románica y luego la gótica que son la cristalización de su genio creador. Sin embargo, gracias al conocimiento de las fortificaciones árabes y bizantinas se perfeccionaron en Europa los sistemas defensivos de castillos y murallas.



¿Qué diferencias edilicias remarcables existieron entre cluniacenses y cisterciences?



El poder y la riqueza alcanzados por la orden de Cluny se veían reflejados en sus fastuosos edificios. La orden del Cister fue creada como una reacción hacia el materialismo y los desvíos morales de los cluniacenses. Por ello la edificación cisterciense presentaba muros despojados y cristales incoloros, sus iglesias no tenían galerías altas, ni ábsides, ni esculturas, ni torres campanario. Sólo podían verse algunos detalles esculpidos pero siempre de discretas formas geométricas. Sin embargo, las diferencias entre los edificios de ambas órdenes no son siempre patentes. En parte porque, por imposiciones de la moda, la mayoría de las iglesias fueron despojadas de sus pinturas en períodos posteriores. Por otro lado, los siglos de avatares políticos terminaron con gran parte de la riqueza original de muchos de estos edificios. Por último, la misma orden del Cister tuvo períodos de opulencia y relajamiento que por momentos acabaron con su austeridad edilicia.



¿Quiénes eran los encargados de construir los monasterios medievales?



Los monasterios medievales fueron construidos por obreros del oficio. Los cuales estaban agremiados, percibían buenas remuneraciones y se organizaban según un esquema jerárquico en cuyo ápice se encontraba un arquitecto. Estos constructores viajaban de ciudad en ciudad y de país en país construyendo iglesias, puentes, castillos y monasterios. Sólo en la orden del Cister hubo cierto grado de participación de los monjes en la construcción de sus monasterios. Sin embargo, la misma fue limitada a los trabajos más simples puesto que la construcción medieval requería de gran pericia y calidad artesanal.



Como profesional de la Arquitectura, ¿Entiende usted que el mensaje espiritual estaba presente en las obras religiosas de la Edad Media, teniendo presente que la gente no leía? ¿De qué manera?



El mensaje espiritual se presentaba en la arquitectura religiosa medieval tanto en la concepción del espacio como en la decoración. En el Románico el mensaje se manifiesta a través del carácter ascensional del edificio. Ello es patente en la altura de las naves, en la segmentación de los muros a través de líneas verticales, en la aparición de las torres armónicamente integradas al edificio y en la volumetría escalonada de los tejados que cubren las diferentes naves y las capillas radiales. En el Gótico este rasgo se acentúa notablemente ya que las naves se elevan aún más, las líneas verticales se multiplican y los arcos se vuelven apuntados. En los exteriores aparecen contrafuertes, arbotantes, pináculos y agujas, todos combinados para conducir las líneas hacia el cielo.



Según las circunstancias varía la arquitectura y con ella su simbolismo. El carácter macizo y opaco de la arquitectura románica convierte a la casa de Dios en un refugio contra la adversidad de la vida mundana. Por el contrario, la estabilidad de la época del Gótico permite la casi desaparición de los muros. El edificio se convierte en un esqueleto de nervios entre los cuales se abren grandes ventanales. Por éstos se derrama la luz que, al pasar por los vitrales de colores adquiere un aspecto sobrenatural. La ingravidez de la estructura sumada a esta hierática luz hace de la casa de Dios un espacio lleno de misticismo que evoca a la Jerusalén celestial.



El esquema típico de fachada occidental flanqueada por dos torres fue inspirado en el de las entradas a las ciudades, puentes y castillos y simboliza la entrada al Reino de Dios. No debemos olvidar que San Pedro, símbolo de la Iglesia misma es quien tiene las llaves del Cielo. En este sentido, la inscripción en el portal de entrada de la catedral de Azul es bien evidente: “Haec est domus Dei et porta Caeli”, “Esta es la casa de Dios y la puerta del Cielo”.



La planta cruciforme de las iglesias medievales evoca el martirio de Cristo. También la orientación de la cabecera -y por ende del altar- hacia el este tiene su razón simbólica ya que dicho punto cardinal, por el que el sol renace cada mañana, es símbolo de la Resurrección.



El altar simboliza la mesa de la última cena a la vez que, por su aspecto macizo, evoca a la vez el altar del sacrificio y la tumba de la Resurrección.



El desarrollo longitudinal de las iglesias medievales es símbolo del camino a recorrer para lograr la salvación. Se ingresa desde el oeste atravesando el portal de acceso que he mencionado. A los pies de la iglesia se encuentra la pila bautismal, primer paso de todo cristiano. Luego debemos recorrer el edificio, devenido en una barca de salvación, avanzando hacia el altar donde entramos en contacto con los misterios de la Crucifixión y Resurrección.



Por último, las esculturas y -antes de que las iglesias fueran despojadas de sus colores originales- las pinturas permitían a los fieles familiarizarse con los temas de la religión. Debemos tener en cuenta que en aquellos días la gente no sabía leer ni hablaba latín, única lengua utilizada para escribir. Además de los temas bíblicos, son frecuentes en las iglesias medievales esculturas de toda clase de monstruos fantásticos que desde las partes altas ahuyentan a los espíritus del mal.



 



 

 

 

Mary-Su Sarlat