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Las siete maravillas de la antigüedad




En el siglo II a.C. un escritor y poeta griego, Antípater o Antípatros de Sidón, escribió sobre los siete monumentos que, por su tamaño, belleza, renombre o ingenio, consideraba como los más sobresalientes de su época. Estos son hoy conocidos como las siete maravillas del mundo antiguo. El hecho de que la lista contuviera siete obras responde al valor sagrado que casi todos los pueblos de la antigüedad atribuían al número siete. Las siete maravillas se encontraban en torno al mediterráneo oriental, en Grecia, Egipto y Babilonia que, por entonces, eran el centro del mundo conocido. La selección de Antípater incluye, por orden cronológico: la pirámide de Keops, los jardines colgantes de Babilonia, el templo de Artemisa en Efeso, la estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el coloso de Rodas y el faro de Alejandría. De estas obras, la única que ha llegado hasta nuestros días es la pirámide de Keops.


  1. Pirámide de KeopsLa pirámide de Keops junto a la de Kefrén y a la de Micerinos conforma el conjunto de Gizeh. Fue erigida aproximadamente entre los años 2680 a.C.y 2560 a.C. por orden del faraón Keops, segundo de la IV dinastía. La misma era un monumento funerario que debía albergar los restos del faraón. Está apoyada en una meseta de basalto que fue perfectamente nivelada, sólo tiene un desnivel de 1,25 cm en la esquina norte, y sus lados están orientados exactamente hacia los puntos cardinales. Su base, que ocupa 5,3 hectáreas de superficie, mide 230 m de lado. Su altura es de 146 m, poco menos que la del edificio Le Parc que es el más alto de Buenos Aires. La inclinación de sus lados es de 51º 50’. La pirámide es casi totalmente maciza. Se accede al interior por una galería que conduce, hacia abajo, a una cámara subterránea (en la cual, en un principio, se iban a depositar los restos del faraón y que, por un cambio de decisión, quedó inacabada) y, hacia arriba, a la cámara central y, pasando por una galería más grande, a la cámara del sarcófago. Desde esta última, salen hacia el exterior dos conductos de ventilación. La pirámide estaba construida con 2.300.000 bloques calcáreos que pesaban un promedio de 2,5 toneladas cada uno, los más grandes llegaban a pesar 15 toneladas. Sus lados estaban revestidos de piedra caliza pulida, infortunadamente, éstas fueron expoliadas en la edad media para construir otros edificios en El Cairo. La punta de la pirámide era de oro. Para su construcción, se estima que se emplearon 100.000 hombres no calificados que trabajaban durante los meses de la inundación, en los cuales quedaban suspendidos los trabajos agrícolas, y 4000 artesanos especializados que trabajaban durante todo el año y vivían en una pequeña villa construida para ese fin. Actualmente se piensa que las pirámides no fueron edificadas por esclavos sino por hombres libres y bien alimentados por el estado, llevados por su fervor religioso. Según las creencias de los egipcios de entonces, las pirámides eran una escalera a través de la cual el alma del faraón se elevaba hacia el cielo para llegar junto a Ra, dios del sol, y, desde allí llevar prosperidad y paz a su pueblo.

  2. Jardines colgantes de BabiloniaLos jardines colgantes de Semíramis, mejor conocidos como jardines colgantes de Babilonia fueron construidos en por orden del rey Nabucodonosor II como un obsequio a su amada mujer, Semíramis, que añoraba las montañas y la exuberante vegetación de su Media natal. A principios del siglo VI a.C., durante el reinado de este monarca, Babilonia se convirtió en la ciudad más imponente y rica de toda la Mesopotamia. Fue dotada de murallas de protección, palacios y zigurats. Para atravesar las murallas se construyeron unos imponentes arcos como la famosa puerta de Ishtar, que se encuentra, en perfecto estado de conservación, en el museo de Pérgamo de Berlín. Junto con estas grandiosas obras, Nabucodonosor II, edificó, en terrenos de su palacio, los jardines colgantes. Estos estaban ubicados en terrazas sobre pirámides escalonadas, muy parecidas, en su forma, a sus templos o zigurats. Estaban ricamente ornamentados con piletas y fuentes que se llenaban por medio de artilugios similares al tornillo de Arquímedes. Los edificios mesopotámicos estaban construidos con ladrillos de adobe, material muy permeable y poco resistente a la intemperie. Para evitar estos inconvenientes, los pueblos de la Mesopotamia aislaban la humedad con sustancias bituminosas y revestían sus construcciones con ladrillos cocidos y esmaltados, muchas veces en relieve y decorados con vivas figuras como puede verse en la puerta de Ishtar, ya mencionada. Es muy probable que éste hubiera sido el acabado de los paramentos verticales de los jardines. Los jardines no colgaban como lo expresa su nombre, el error se debe a una mala traducción de la palabra “kremastos” que, en griego, significa sobresalir y no “colgar”. Después del reinado de Nabucodonosor II, Babilonia fue invadida por los persas. Con este acontecimiento comenzó su decadencia hasta que, finalmente, fue arrasada por los partos en 125 a.C.

  3. Templo de ArtemisaEl templo de Artemisa en Efeso era el centro de las fiestas panjónicas así como el Partenón era el de las panateneas. Fue construido en 323 a.C. luego de que su antecesor, de igual renombre y que había sido construido por orden del Rey Creso de Lidia, fuera incendiado en 356 a.C. por Eróstrato, un demente que buscaba fama. Sus arquitectos fueron Demetrio y Peonio de Efeso junto con Deinócrates. En la decoración estatuaria participaron varios escultores famosos en su época, de los cuales, el principal era Scopas. Sus medidas, 56,6m x 122m, lo hacían más de tres veces mayor que el Partenón. El templo de Artemisa, que pertenece a la arquitectura griega helenística, era, según la clasificación templaria griega, un templo jónico (por su estilo), díptero (por consistir en una nave rodeada de dos filas de columnas, lo cual era común en Asia menor y no en el resto de Grecia), octástilo (por presentar ocho columnas en el lado corto). En sus lados largos presentaba 20 columnas de frente. En total, el templo de Artemisa, tenía 127 columnas cuyo diámetro era de 2m y su altura x 19,3 m. La ornamentación parece haber sido imponente. Tenía 36 columnas labradas en bajorrelieve que combinaban con sus análogos del exterior de la nave y, sus frontones estaban decorados con esculturas de la diosa. Estaba construido enteramente de mármol con algunos detalles de oro. En su interior había una monumental estatua de Artemisa, diosa de la caza, también identificada con la luna y la fecundidad. Durante el imperio romano una invasión goda arrasó la ciudad incendiando el templo que, nunca más fue reparado. Con la conversión al cristianismo, los templos paganos perdieron su importancia y las piedras que conformaban sus ruinas fueron sustraídas en aras de la construcción de otros edificios.

  4. Estatua de ZeusLa estatua de Zeus, rey del panteón griego, se hallaba en la ciudad de Olimpia, ésta, lejos de ser una ciudad convencional, era un conjunto de templos agrupados en torno al lugar en el cual, cada cuatro años y, desde el siglo VII a.C., se celebraban los juegos panhelénicos. Estos juegos, que convocaban a los griegos de todos los rincones de la Hélade, fueron la inspiración de los actuales juegos olímpicos. Al igual que la efigie de Atenea, ubicada en el Partenón, la de Zeus había sido esculpida en oro y marfil por Fidas, el mayor escultor de todos los tiempos. La materialidad de las estatuas griegas estaba ligada a su importancia. Eran construidas en mármol las de menor importancia, de bronce cuando estaban destinadas a cumplir un papel más representativo y de oro y marfil -también llamadas criselefantinas- las de mayor importancia. La estatua de Olimpia era una representación de Zeus, sentado en el trono, portando los atributos de su autoridad. En su mano derecha llevaba una estatuilla de Niké, alegoría de la victoria, y, en la izquierda, su cetro con un águila en la punta. El trono de Zeus estaba hecho de cedro en su interior y revestido con ébano, marfil, oro y gemas. Con sus doce metros de altura casi tocaba el techo del templo que lo albergaba, tan es así que, según Estrabón “si se parara destruiría la cubierta”. La estatua fue inaugurada en el año 433 a.C., en 392, con el advenimiento del cristianismo, se prohibieron los juegos olímpicos que, eran vistos como actos de impiedad. En 394 la estatua fue trasladada a Constantinopla donde se incendió años después. Posteriormente, una horda de cristianos fanáticos incendió el templo, del cual, hoy, no quedan más que ruinas.

  5. Mausoleo de HalicarnasoEl Mausoleo de Halicarnaso era la tumba del sátrapa Mausolo. Fue construida entre 355 a.C. y 350 a.C. por encargo de su viuda, Artemisa II de Caria. Sus arquitectos fueron Pitio y Sátiro quienes emplearon a Scopas, uno de los escultores de mayor renombre, para el modelado de la decoración escultórica. El Mausoleo, cuyo nombre ha pasado a designar cualquier tumba de gran tamaño, consistía en un bloque liso y cerrado de varios metros de altura, sobre el cual se apoyaba un recinto rectangular rodeado de columnas jónicas cuya cubierta tenía forma de pirámide escalonada y truncada y estaba rematada con una cuadriga conducida por Mausolo. Los espacios entre columnas estaban decorados con estatuas, a razón de una por intercolumnio. En el bloque de abajo se encontraba la cámara del sepulcro, alrededor de ella, dentro de sus gruesas paredes, corría una rampa que ascendía hasta el nivel de las columnas donde se hallaba una segunda cámara. Estos recintos eran de planta circular, sus paredes eran lisas y sus techos abovedados. No se conocen las medidas exactas del edificio pero se estima que alcanzaba una altura de 46 m. El Mausoleo se encontraba en pié todavía en 1404 cuando un terremoto lo redujo a ruinas. Posteriormente, sus restos fueron usados por los cristianos para construir un castillo. La única parte del edificio que ha llegado hasta nuestros días es la escultura superior que se encuentra en el Museo Británico. El extraordinario diseño del Mausoleo sirvió de inspiración para muchos otros edificios. En Buenos Aires podemos ver su huella en el remate del edificio Mihanovich, hoy, hotel Sofitel.

  6. El Coloso de RodasEl coloso de Rodas era una gigantesca estatua de Helios, dios del sol y patrón de la ciudad. Fue encargada por los ciudadanos de la isla de Rodas al escultor Cares de Lindo, discípulo de Lísipo, para conmemorar la victoria de sus armas sobre los macedonios. El coloso, según la leyenda, estaba modelado con las armas de los vencidos. Su estructura interna era de hierro y, sobre ésta, iban adosadas las planchas de bronce que constituían su superficie. Este tipo constructivo es, a grandes rasgos, similar al de la estatua de la Libertad en Nueva York. Su construcción demandó doce años y fue inaugurado en 279 a.C. Con sus 32 m de altura dominaba la ciudad desde el muelle en el que estaba emplazado. Muchas veces se lo ha representado con los pies separados y apoyados en los extremos de dos muelles enfrentados, con los barcos pasando por debajo de él. Esta interpretación es falsa ya que, de haber sido así, su tamaño tendría que haber sido mucho mayor y sus piernas no hubieran resistido el peso. A 56 años de su construcción, en 223 a.c., un terremoto lo derribó. Los ciudadanos de Rodas, siguiendo el consejo del oráculo, decidieron dejar la estatua en el lugar donde cayó. En 654 d.C., en uno de sus primeros embates contra occidente, los musulmanes se llevaron los restos de la estatua para aprovechar el bronce.

  7. El Faro de AlejandríaEl faro de Alejandría fue construido en 279 a.C. sobre los planos de Sostrato de Cnido. La construcción fue ordenada por Ptolomeo II con el propósito de que los navegantes pudieran avistar las llanas y uniformes costas de la región. Se levantaba sobre la isla de Pharos, de ahí su nombre, ubicada frente a la ciudad de Alejandría y unida a ésta por un largo viaducto. El faro era una torre de planta octogonal apoyada en un basamento de planta cuadrada. Sobre esta inmensa mole de mármol de 135 m de altura, los soldados encendían una gran fogata cuya luz era reflejada por un espejo metálico y podía ser vista desde una distancia de 50 km. El faro de Alejandría resistió durante más de mil años, sin embargo ya se encontraba bastante arruinado por los terremotos cuando en 1375 el sultán egipcio Quatbay decidió su fin, usando las piedras del edificio para construir un fuerte.



Augusto Rocca, Arq.

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