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El Partenón mide 30,88 m de ancho x 69,5 m de largo y 13,72 m de alto, la base de las columnas del peristilo miden 1,10 m y su altura es 5,50 m. Estaba construido con bloques de mármol blanco del Pentélico cuyas superficies debían ser perfectamente lisas ya que los mismos se apoyaban unos sobre otros sin mortero y se aseguraban mediante grapas de hierro bañadas en plomo fundido para impedir la oxidación. Este sistema, además de ofrecer un acabado perfecto, daba mayor estabilidad al edificio en caso de temblores y terremotos, muy frecuentes en esa zona. Los griegos, normalmente, revestían las cubiertas de sus edificios con tejas de barro cocido similares a las actuales, sin embargo, las del Partenón eran de mármol de Paros.

 

Los griegos sabían que la vista deforma la imagen real de los objetos, así que, para evitar distorsiones, proyectaban sus templos con leves deformaciones. Es por esta razón que los fustes de las columnas, que si fueran rectos serían percibidos como afinados a una altura media, no son rectos sino que presentan una leve curvatura a través de la cual se engruesan a un tercio de la altura para luego afinarse hacia arriba, este detalle puede observarse en las columnas de cualquier edificio que presente columnas o pilastras clásicas. Otra corrección óptica común en los templos griegos era la de engrosar las columnas esquineras a fin de que éstas no fueran percibidas como más finas que las demás por el exceso de luz que producía el cambio abrupto del fondo. El estilóbato o base del Partenón está curvado hacia arriba -5,1 cm en los lados cortos y 10,2 cm en los largos- ya que, si fuera plano, todo el edificio se vería como si estuviera curvado hacia abajo. Las columnas de las fachadas también tienen una imperceptible inclinación de sus ejes hacia el centro del edifico para no ser percibidas como inclinadas hacia afuera. Si los ejes de las columnas laterales se prolongaran se tocarían a 2400 m sobre la base del edifico. Junto a las deformaciones en la base y las columnas, se distorsionan los entablamentos y los frontones, es por esta razón que se puede afirmar que el Partenón no presenta en su exterior ni una sola línea recta.

 

El Partenón sirvió a su función original hasta 529, año en que fue consagrado iglesia bizantina, siendo despojado de la estatua criselefantina de Atenea que fue remitida a Constantinopla. Luego, en 1205, los cruzados lo convirtieron en iglesia católica hasta que, en 1456, con la invasión de los turcos pasó a ser mezquita. El Partenón se encontraba intacto en 1687 cuando, infelizmente, los turcos transformaron a la acrópolis en una fortaleza y al Partenón en un polvorín que estalló cuando fue alcanzado por una salva lanzada por los venecianos, en guerra contra los turcos. Con el correr del tiempo la acrópolis se fue llenando de edificios que se entremezclaban con las ruinas de los antiguos templos. En 1801 Lord Elgin, cónsul británico en Constantinopla, con permiso del sultán, retiró la mayor parte de las esculturas y las envió su casa en Londres con el objeto de venderlas al gobierno inglés, éste tardó mucho en adquirirlas debido al alto precio exigido por ellas. En 1835, poco después de la independencia de Grecia comenzaron las tareas de restauración, posteriormente, en la década de 1930 hubo una segunda intervención de puesta en valor. Hoy, luego de casi 2500 años de agitada existencia, el Partenón sigue dominando la acrópolis como testigo silencioso del genio de sus creadores.



Augusto Rocca, Arq.

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