Castaneda
Carlos Castaneda
Biografía
George Gurdjieff
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Llega Belcebú


En el verano de 1924 Gurdjieff sufre, camino a París, un accidente de automóvil casi fatal. Los médicos no dan esperanzas de vida, pero el agonizante se recupera milagrosamente, creando a su alrededor una atmósfera todavía mítica.


El accidente sume a Gurdjieff en una crisis y resuelve dar rumbo distinto a su labor. Aleja a los "parásitos" con el pretexto de que se cerraría el Instituto y empieza a escribir - con la ayuda de Olga de Hartmann - su obra Relatos de Belcebú a su nieto. Desde luego, no usó el lenguaje establecido. Muy por lo contrario. Su atrevida sintaxis, disgregaciones, dislocaciones secuenciales y complicado estilo, lo hacen una obra espiritual de ficción complicada y polémica.


Quizá porque, como todo lo gurdjieffano, la verdad sólo puede alcanzarse experimentando por sí mismo.


Los siguientes años no son fáciles. En 1926, muere su mujer, Julia Ostrowska, de un cáncer prolongado. Las deudas de Fontainebleau son cuantiosas y la salud del maestro está muy debilitada. Se suma su desaparición por el poco nivel de desarrollo de sus discípulos.


Inicia la producción de su libro - que más tarde se llevaría al cine - Encuentros con hombres notables, al mismo tiempo que facilita el alejamiento de los De Hartmann y otros seguidores, y continúa con sus viajes a Norteamérica. Finalmente, en 1933, pierde en definitiva la mansión que los albergo durante mas de una década.


Despedida ad-hoc

 

De regreso a París, Gurdjieff se aboca a continuar su obra literaria y a emprender varios viajes, muchas veces conflictivos.


Nuevos y antiguos seguidores se agrupan en torno de él en su departamento. Gurdjieff comienza a cosechar en terreno complicado, ya que debe conjugar - pensando en el futuro - la interacción de discípulos de origen, nacionalidad y desarrollo muy disímiles.


Sus habilidades comerciales le permiten sobrellevar la segunda guerra mundial sin mayores sobresaltos. Los pupilos se agrupan para compartir y aprender en un departamento atestado de gente, en el que la actividad comenzaba a mediodía, con la lectura de los escritos aún inéditos del maestro. Le seguía la comida ceremonial de media tarde. Entonces, los invitados se retiraban para regresar a la noche, continuando los diálogos y lecturas. Después de una cena tardía, se iban a las dos y media de la madrugada.


En 1949, realiza su última visita a los Estados Unidos para supervisar la edición de sus libros. Ese mismo año, su salud empeora y, tras realizar la coreografía de su ultimo "movimiento" (el N° 39), se desploma y es conducido al Hospital Americano de Neuilly. rodeado de discípulos, antes de caer en inconsciencia, les lega su ultima ironía: "¡Os dejo metidos en un lío!".


Falleció en la mañana del 29 de octubre y fue sepultado en Fontainebleau, Avon, junto a su madre y su esposa. Después del solemne entierro, Jeanne de Salzmann dijo a sus discípulos: "Cuando un maestro como el señor Gurdjieff desaparece, no puede  ser reemplazado".


La tradición gurdjieffiana


El sistema de Gurdjieff es un cuerpo coherente de ideas y métodos interrelacionados en el que el principal tema es el estudio de las condiciones del ser, tomado desde el punto de vista de la posibilidad de la unidad interna y la evolución consciente.


No es fácil, en pocas palabras, abordar una tradición tan compleja y rigurosa. Sólo podemos limitarnos a recordar algunos de los principales "temas gurdjieffianos", con la esperanza de abrir una modesta brecha que permite entrar un rayo de luz en las conciencias dormidas. Esta no es más que una invitación a indagar más a fondo en la tradición.

 

La Visión del Hombre

 

Para Gurdjieff, el hombre es un ser plural: " No hay tal yo - decía -, o más bien hay cientos, miles de pequeños ' yoes ' en cada uno de nosotros. Estamos divididos interiormente, pero no podemos reconocer la pluralidad de nuestro ser, sino a través de la observación y el estudio. En cierto momento es un ' yo ' el que actúa, al momento siguiente es otro ' yo '.


No funcionamos armoniosamente debido a que nuestros ' yoes ' son contradictorios. Al nacer, el niño es "esencia", un ser con esperanza. Pero a medida que crece, pierde su "particularidad" a causa de las experiencias reales. Se va formando la personalidad, nuestra máscara o revestimiento social, que ahoga a la esencia. Aunque indispensable, la personalidad es, en la mayoría de los casos, una serie de prejuicios, posturas, sueños, modos de manipulación y neurosis, "alineados respecto de la esencia de manera arbitraria". Invadida por la legión de ' yoes ', no permite al hombre la posibilidad de desarrollar su verdadero ser.

 

Observación y Recuerdo


La "atención", la "observación de sí " y el "recuerdo de sí mismo", permiten al hombre liberarse de las identificaciones e imaginaciones que lo mantienen sumido en un "estado de sueño hipnótico". "Sólo un hombre en el más alto estado de ser es un hombre completo. Todos los otros son meras fracciones de hombre. La ayuda exterior necesaria vendrá de maestros o del sistema que estoy siguiendo. Los puntos de partida de esta observación de sí son:


  1. Que no somos uno.

  2. Que no tenemos control sobre nosotros mismos. No controlamos nuestro propio mecanismo.

  3. No nos recordamos a nosotros mismos. Si digo: 'Yo estoy leyendo un libro' y no me doy cuenta de que 'yo' estoy leyendo, eso es una cosa, pero cuando estoy consciente que 'yo' estoy leyendo, eso es recuerdo de sí".