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HISTORIA SECRETA DEL TEMPLE

La mano que meció Europa


Su espíritu no se extinguió con la muerte de su Gran Maestre, Jacobo de Molay, en 1314 a manos de la Inquisición. Ni tampoco su fuerza. Muy al contrario, los caballeros templarios que permanecieron en Europa lograron reorganizarse en secreto y vengar la memoria de su líder en una sucesión de acontecimientos históricos cuyas consecuencias llegan hasta nuestros días. Pero además, gracias a su poderosa flota, algunos de ellos habrían alcanzado el continente americano mucho antes de su descubrimiento oficial en 1492...

 

París, 18 de marzo de 1314

 

Cruz TemplariaSobre un patíbulo alzado ante Nôtre Dame, fueron colocados los importantes acusados: Jacobo de Molay y los otros tres altos dignatarios de la Orden del Temple. En un gesto postrero de la Caballería medieval, conscientes de que la gloriosa Orden a la que representaban y a la que habían servido fielmente iba a ser derribada injustamente por el azote del destino, los Caballeros del Temple se adelantaron para dirigirse a las gentes de París y proclamar por última vez, en boca del Gran Maestre Jacobo de Molay, su inocencia ante los delitos que se les imputaban.

 

Fue un acto cargado de pasión suicida y sinceridad que, cuando menos, les permitió morir habiendo recuperado una dignidad que jamás debieron perder, aunque sólo fuera por la memoria de aquellos gloriosos Caballeros Templarios que en el campo de batalla pagaron con su vida su fe en el Temple. Con la puesta del Sol se erigió una enorme pira en la Isla de los Judíos, en el Sena, donde las llamas devoraron inexorablemente los cuerpos de los últimos templarios...

 

Sin embargo, transcurridos siete siglos desde la violenta extinción de la Orden, un gran interrogante sigue planteándose desde entonces. ¿Continúan los templarios entre nosotros?

 

Para responder a esta cuestión es necesario hacer una distinción entre las dos formas de pervivencia que pueden ser entendidas como tal. Por un lado, no constituye un dislate considerar que el ideal templario ha perdurado hasta nuestros días en tanto su legado espiritual e ideológico puede perfectamente haberse asentado en el sentir, y hasta en la forma de pensar y vivir, de muchos modernos caballeros. Otra cuestión bien distinta y compleja - en la que precisamente radica una de las mayores incógnitas del "misterio templario"- es la hipotética supervivencia o prolongación clandestina de la Orden tras el ajusticiamiento de su último Gran Maestre oficial.

 

A este respecto, son muchos los investigadores que han rastreado, con mayor o menor rigurosidad histórica lo que pudo sobrevivir de la Orden. Ciertamente, aún hoy existen lugares en los que buscar signos tangibles de reconocimiento de lo que se ha dado en llamar la historia secreta de los templarios.

 

Relatar de forma cronológica dónde comienza y dónde termina la "leyenda" de los templarios clandestinos, tratar de situar sus supuestas actividades desde la sombra en el tiempo y en el espacio, esto es, en los contextos históricos en los que su "mano oculta" parece haber intervenido e influido en el devenir de los acontecimientos, no es tarea sencilla.

 

Quizá deba comenzarse en el momento en que nace, o sale a la luz, esa "leyenda", que no se fragua en el instante en que Jacobo de Molay sucumbe a las llamas inquisitoriales, sino durante el largo proceso previo al trágico desenlace.

 

Todo apunta a que la prolongación del Temple se produce desde distintos focos, grupos o ramificaciones que en la mayoría de los casos se mantuvieron conexos de algún modo. Una medida - la dispersión - que resulta lógica e inteligente si lo que se pretendía era perpetuar la Orden a toda costa.