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¿Quienes son los Mandeos?



Los Mandeos (del arameo-mandeo "bautizado") o Sabi'un, como los denominan los Musulmanes, son una de las comunidades religiosas más antiguas. Hay testimonios de su existencia en papeles babiloneses, persas e islámicos del  siglo III a.C. Según diversas consideraciones, la comunidad mandea cuenta con unos 60.000 adeptos, que en su mayoría viven en Irak, sobre todo en las ciudades de Baghdad, Bassora, Samara y Nassiriya. Las organizaciones mandeas calculan el número de Mandeos en Irak en 10.000, otros 20.000 Mandeos viven en la diáspora en Europa occidental, en Australia, Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda. Varios miles de Mandeos están refugiados en Siria y Jordania.

 

 

¿De dónde son originarios?



Según diversas suposiciones los Mandeos son originarios de Palestina. Parece que durante el primer cuarto del  siglo I d.C. los Mandeos huyeron de persecuciones y represiones hacia la ciudad de Harran en Siria. Sin embargo tuvieron que dejar la región por las hostilidades con las comunidad cristiana antes y con aquella islámica después, para trasladarse a la Babilonia meridional, en lo que hoy es la región de Marsh en Irak. Según otros históricos, los Mandeos son originarios de la Mesopotamia, donde vivían cerca de los ríos Eufrate y Tigris.



El idioma mandeo clásico es un dialecto arameo, muy parecido al arameo del Talmud babilonio. Además del Mandeo clásico, existe una forma moderna del Mandeo con fuertes influencias del árabe y que hoy en día es hablado sólo por Mandeos de la provincia iraní de Khuzistán.

 

 

¿En qué creen los Mandeos?



El Mandeismo es una religión monoteísta y una de las más antiguas y aún existentes religiones gnósticas (del griego antiguo "conocimiento"). La cosmovisión de los Mandeos se basa en un dualismo gnóstico, que divide el mundo en dos niveles: los hombres viven en la parte de mundo dominado por la oscuridad pero dejan esta parte de mundo con la muerte. Después de la muerte cada anima pasa por varias "estaciones" hasta encontrar la redención en el reino de la luz. Los Mandeos creen en un mensajero che conducirá las animas del mundo de la oscuridad hacia el reino de la luz y de esta manera dará comienzo al fin del mundo. Cuando el mensajero habrá terminado su tarea sólo existirá el reino de la luz y la época de los sufrimientos terminará.



La génesis de los Mandeos se parece mucho a la génesis judío-cristiana. También para los Mandeos Adán y Eva son los primeros seres humanos, sin embargo según los Mandeos Eva no nace de una costilla de Adán sino que fue un regalo del reino de la luz para Adán. Esto explica la paridad de derechos entre hombre y mujer. Así mismo los niños reciben el apellido de la madre y en la historia de los Mandeos encontramos a varias sacerdotisas.

 

 

¿Cuál es la relación con Juan el Bautista?



El libro sagrado de los Mandeos - "Sidra Rabba" o Ginza ("el tesoro") - ha sido traducido en 1925 por el estudioso de religiones alemán Mark Lidzbarski. Las ceremonias más importantes de los Mandeos son el entierro, la fiesta de los muertos y el bautizo. La ceremonia del bautizo tiene su origen en Juan el Bautista, quien es el último los profetas de los Mandeos. Cada Mandeo es bautizado varias veces a lo largo de su vida aunque sería deseable un bautizo cada domingo pues según la concepción mandea, durante la ceremonia del bautizo ("Masbütä") es cuando más nos acercamos al reino de la luz. Gracias a la inmersión ritual obtenemos el perdón de los pecados, la curación de las enfermedades y la expulsión de los demonios.



Por tradición el bautizo mandeo es celebrado cerca de un río, o de todas maneras, cerca de aguas corrientes (llamadas genéricamente Jordán). El creyente, vestido de un traje blanco de siete piezas (el traje del sacerdote es de nueve piezas), es conducido al agua por el sacerdote. Según el credo mandeo, en el momento del bautizo la vida se para para un instante para seguir después con nuevo vigor y claridad. Los fundamentos importantes de la religión mandea son la oración, el ayuno y el acudir a otros. El Mandeismo no es una religión misionera así que no hay ninguna ley que prohíbe la conversión a otra religión o que impida (o al contrario imponga) a los creyentes de otras religiones la conversión al Mandeismo. De todas maneras, un creyente mandeo pierde su pertenencia a la comunidad religiosa por matrimonio o matrimonio obligado, o sea, por conversión obligada.