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Otros dualismos

 

En diferentes autores se han dado formas muy diversas de dualismo ontológicos.

 

Se encuentra en Pitágoras, con la oposición entre límite e ilimitado, par e impar, a las que corresponden otras ocho oposiciones; en Empédocles, con el contraste entre la amistad y el odio, que Aristóteles interpreta como el Bien y el Mal ; en Anaxágoras con el caos primitivo y la inteligencia (Nous); en los atomistas, con el vacío infinito y la multiplicidad de corpúsculos invisibles.

 

Se acentúa en Platón, con los dos mundos: el mundo inteligible de las ideas, eterno, inmutable y necesario, y el mundo sensible de la materia, temporal, mudable y corruptible. Platón desvaloriza el mundo de la materia; de su doctrina procede la imagen del cuerpo como cárcel del alma.

 

El dualismo platónico reaparece completo en los neoplatónicos, aunque en éstos se añade la doctrina de la emanación, que liga ambos mundos.

 

Descartes acentúa el dualismo entre el espíritu (res cogitans) y la materia (res extensa). Kant introduce un nuevo dualismo: entre la razón pura y la razón práctica, el mundo natural de la apariencia (fenómeno) y el determinismo, y el mundo moral de la realidad en sí (nóumeno) y la libertad. Los espiritualistas posteriores insisten en el dualismo entre naturaleza y espíritu.

 

 A algunas de estas formas de dualismo se opone el monismo, que concibe todo lo real como un ser único, con diferencias no irreductibles, sólo graduales, entre sus manifestaciones; las diferencias pueden parecer irreductibles, en todo caso, por la limitación de nuestro conocimiento.

 

Estos dualismo metafísicos, ontológicos o gnoseológicos, según la radicalidad con que se admitan, pueden incidir en un dualismo estricto, o en otros conceptos de tipo racionalista que, como el monismo, tampoco reconocen el pluralismo de lo real, con sus diferentes grados y modos de ser y con los diferentes modos y métodos de conocimiento.

 

Entre los distintos seres que componen la realidad hay una unidad, pero no la identidad que supone el monismo ni la oposición en dos bandos que dice el dualismo: se trata de una unidad únicamente de origen, la que les da el formar parte de la creación, lo que lleva consigo una cierta unidad de orden y de fin.