Catarismo
Los Cátaros
El Mensaje Cátaro
Los cátaros y la Inquisición
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Obediencia a Dios y promesas deben ser constantes



La cuestión del rechazo del matrimonio por parte de los cátaros pueden ser un problema. Los Creyentes pueden casarse y tener hijos, pero no es lo mismo para los Perfectos, que deben practicar la Castidad. Los cátaros ven el verdadero matrimonio en la unión del alma con su Espíritu. Sin embargo, no niegan el valor de los matrimonios terrenales, no solamente para la generación de cuerpos necesarios a la encarnación de las almas imperfectas, pero también para que nazca un verdadero amor a lo largo de las pruebas de la vida.



Admiten la posibilidad del divorcio para los matrimonios terrenales pero aconsejan mantenerlos para una comunidad de vida y de sentimientos.



En realidad, los cátaros hacen la crítica del sacramento católico del matrimonio. La unión debe ser no sacramental y se basa en un simple compromiso mutuo en igualdad de derechos.




Se sabe que un candidato casado debe romper los vínculos del matrimonio, con el asentimiento del cónyuge, si quiere recibir el Consolamentum. Incluso, si esta elección, a primera vista se opone al Gran Arcano, se puede pensar, sin fantasear, que algunos dignatarios de la Iglesia Cátara conocieron el Secreto.



Desde el Concilio Cátaro de 1167, en San Félix de Caraman, en el Lauragais, el Languedoc está dividido en cuatro diócesis: A gen, Albi, Carcassonne y Toulouse. 



Cada diócesis tiene un Obispo, ayudado por un Hijo Mayor y un Hijo Menor. Si ese Obispo fallece, está reemplazado por el Hijo Mayor y el Hijo Menor accede entonces a la dignidad superior; cualquier vacante es ocupada por vía de elección.



Los Obispos forman conjuntamente la más alta instancia de la Iglesia y ninguno tiene autoridad sobre los demás.



Pero las Perfectas no pueden acceder a los grados supremos de la jerarquía, el diaconado o el obispado. Sin embargo, tienen los mismos derechos que los Perfectos y pueden conferir el Consolamentum. Incluso tienen el derecho de predicar hasta la mitad del siglo XIII pero no hicieron mucho uso de ello. Su papel consistía más bien en ocuparse de la educación de las hijas, cuidar de los enfermos y hacer prosperar sus pequeñas artesanías.



Volviendo a los Obispos, su fidelidad en la Fe, les llevará hasta la hoguera. Pero jamás estos mensajeros buscarán el sacrificio: su misión es evangelizar y lo harán de manera a asumirlo el tiempo más largo posible.

 


La religión cátara



Sabemos poco acerca de la religión de los cátaros del Languedoc, salvo algunas características generales y comunes. Para reconstituir esta religión, nos vemos obligados a apoyarnos en fuentes extranjeras a esta región, o bien en documentos posteriores al fin de las iglesias cátaras del Languedoc.


A continuación, conocemos el catarismo occitano en su conjunto y no en detalles. Solo algunos pocos libros cátaros han llegado hasta nosotros y pueden darnos alguna luz acerca de la doctrina de los Perfectos.

Sin embargo, los cátaros tuvieron libros en los cuales estaban codificadas sus creencias. Esperemos que nos sea permitido descubrirlos algún día. 



El catarismo sufrió la feroz represión de la Iglesia de Roma: En parte porque supo replantear en profundidad el problema milenario del Mal y sus orígenes, y volver a enseñar la noción fundamental del dualismo Tinieblas-Luz.



Desde hace siglos, el dualismo ha sido comprobado y explicado, en particular por los mazdeanos, los pitagóricos y los platónicos. La doctrina de los dos principios, el Bien y el Mal, no tiene ninguna relación con la creencia absurda en dos dioses. La enseñanza de los dos principios era también conocida entre los Esenios e incluso entre los primeros cristianos.



En la cosmogonía cátara, el principio del Mal es «Creador» del mundo visible, de la materia y, por consiguiente, de nuestra envoltura corporal dentro de la cual está encerrada una parcela divina de luz. Una lucha cósmica sin piedad opone a estos dos principios.



Jesucristo es un ser «espiritual» enviado por el Dios de la Luz y viene a revelar al hombre el mensaje de la gnosis. Gracias a ella, el Hombre, consciente de la chispa divina que mora en él, va a esforzarse para liberar su alma y, de este modo, contribuir a la victoria del Dios de la Luz.



Así pues, el catarismo se presenta como una religión iniciática. En esta aproximación a lo divino, Dios ya no «baja» hacia el hombre para salvarle de su sufrimiento, como ocurre con el catolicismo. Al contrario, el Cátaro, mediante el despertar profundo de su conciencia, intenta «elevarse» hacia Dios. En otras palabras, virtualmente, potencialmente, el Hombre es Cristo. Convertirse en Cristo depende del Hombre. Esta idea de Gnosis, que pretendía traer la salvación, no mediante la Fe sino mediante la Revelación y el Conocimiento, de Si mismo era muy extendida en las primeras Iglesias Cristianas.



La filosofía del catarismo nunca fue un sistema monolítico. Si embargo, en el Languedoc, las divergencias no parecen haber ocupado un lugar importante. Pero entre las diferencias que más o menos separan a los cátaros, hay que subrayar la que los historiadores han establecido entre dualistas absolutos y dualistas mitigados. Se puede resumir este debate de esta manera esquemática: un Principio del Mal totalmente opuesto a Dios, y el Mal utilizado libremente por la Sabiduría divina en beneficio del Bien que lo necesita para afirmarse.



Pero según René Nelli, los cátaros nunca hicieron ellos mismos esta distinción radical. Para este autor, el hecho importante es que en los siglos XII y XIII, un cierto número de cátaros creyeron conjuntamente que:



  1. Dios era todopoderoso en el Bien y en la eternidad pero...
  2. existía, en el tiempo, una raíz del mal que viciaba cualquier manifestación buena en el origen.
  3. que el principio del Mal, en último análisis, sólo era «nihil» o por lo menos un medio ser...
  4. que solo podía manifestarse en la Mezcla...
  5. que el verdadero Dios había creado todo desde su propia sustancia y no de la Nada.
  6. Que la criatura no tenía libertad.



La pieza clave de esta doctrina es la noción de la Mezcla

 


Para los cátaros, el hombre vive en el mundo de la Mezcla. Participa de Dios mediante el alma y del Diablo (o de la Materia), mediante el cuerpo. El problema consiste en desligar el alma del cuerno por medio de la Iluminación. Pero para esto son necesarias varias existencias terrenales. 



La enseñanza del retorno de las almas está pues muy presente en la doctrina cátara pero también por extensión en las mentalidades y en el comportamiento de la época.



Todos los pensadores cátaros estaban de acuerdo entre ellos para refutar categóricamente la noción de libre albedrío, tal como todavía se admite generalmente en nuestros días. Pero no por ello capitulaban ante un determinismo implacable. «Muy al contrario, para ellos, el objetivo personal de cada ser humano era, de encarnación en encarnación, la conquista de la Libertad mediante la cual se adhería al Bien, siempre y para siempre.»