Catarismo
Los Cátaros
El Mensaje Cátaro
Los cátaros y la Inquisición
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Consideraciones sobre La Sociedad del Languedoc y sus relaciones con el catarismo



Los grandes señores



Escépticos, epicurianos, un poco paganos quizás, los condes no creían más que en la guerra y la política. Para ellos, el catarismo era un pretexto para liberarse de las leyes de Roma.



Lo cuidaban pues por interés. Y por estas circunstancias, fueron llevados a defender el catarismo para así salvaguardar sus derechos y sus bienes.



Los caballeros

 



No ocurría lo mismo con los pequeños caballeros que mostraron siempre una adhesión más sincera al catarismo. A menudo, los vínculos que los unían a la herejía era de orden familiar ya que habían sido educados con los cátaros y tenían familiares suyos entre ellos. Además, indignados por la vía escandalosa de algunos clérigos y por las riquezas de la Iglesia Católica, apreciaban la humildad evangélica que manifestaban los Perfectos cátaros.



Sin embargo, los pequeños nobles solo sirvieron el catarismo mediante las armas. Y, como la mayoría de los creyentes, eran verdaderamente religiosos solamente en el momento de la muerte es cuando recibían el Consolamentum de los moribundos.



Los burgueses



El catarismo contribuyó a hacer comprender a los mercaderes que existía una diferencia «moral» entre la usura, como la practicaban algunos judíos, lombardos y católicos y el préstamo de comercio, que «no hace víctimas» y que beneficia de igual modo a las dos partes.



Hacemos notar que los Perfectos hicieron a menudo de banqueros. Su alta espiritualidad garantizaba la exactitud de su contabilidad.


Además, para ellos, la actividad mercantil no perjudicaba ni a los intereses ni a la libertad de los demás.



Pero esta rehabilitación del préstamo de dinero según el espíritu de San Mateo y San Lucas proporcionó a los hombres buenos más adeptos eficaces que su doctrina.



Los artesanos



Los cátaros tenían recelo de la propiedad de tierras, en principio reservada a los nobles (aquél que la trabajaba no era más que el usufructuario). El único trabajo retribuido en aquel entonces con alguna apariencia de justicia era el de comerciante y el de artesano.



La gran industria de la Edad Media fue la industria de paños. Además, siempre existió una especie de afinidad entre el tisaje y la herejía. No solamente en el Languedoc, sino también en Champagne y en Alemania donde tejedor acabó siendo sinónimo de cátaro y hereje. Muchos tejedores eran Creyentes y algunos Perfectos. Seguramente, hubo Creyentes en los otros gremios pero no se puede decir más por falta de datos.



Los labradores



Durante el periodo de 1200 a 1250, no parece que los labradores fueron atraídos por el catarismo. Eran poco cultos y consagraban poco tiempo a las cosas del Espíritu.



Cuando eran creyentes, los labradores tenían tendencia a transformar en «ritos mágicos» las ceremonias tan puras del catarismo. Quizá por esta razón, los Perfectos prefirieron la ciudad al campo. Sin embargo, los cátaros se relacionaban con los labradores:



Les enseñaban e intentaban modificar su mentalidad. Y estos últimos rodeaban de cuidados a los Perfectos perseguidos. Los albergaban, los escondían, los alimentaban, les ayudaban a escapar, los guiaban por los bosques, exponiéndose ellos mismos a muchos peligros.



El catarismo, al contrario de lo que se ha dicho, nunca quiso deshacer la familia y encontraba en estos hogares un clima de pureza que no reinaba del mismo modo en casa de los nobles y de los burgueses.

El último catarismo será el de los labradores.



Las mujeres



En conjunto, las mujeres parecían más ligadas a la herejía. El catarismo favoreció de un modo bastante positivo en la vida religiosa, en el matrimonio, en las costumbres, las tendencias igualitarias y libertadoras presentes entre todas las mujeres, pero sobre todo entre las mujeres de la clase aristocrática.



Además, los conventos cátaros ofrecían refugio a las mujeres solas, solteras o viudas. La acogida estaba siempre llena de consideración para ellas. Para el catarismo, sus almas eran iguales que las de los hombres.



Los trovadores



Hacia el año 1100, una poesía lírica ve la luz en Occitania. De cualquier extracción social, pero asimilados a la nobleza, si no lo eran, por su talento, sus poetas, los trovadores componían sus obras en lengua de Oc. Fueron los verdaderos instrumentos culturales y sociales de una nueva civilización basada esencialmente en el Amor Cortés. 



Desde el punto de vista literario, su obra, ocultada mucho tiempo por la supremacía progresiva de la lengua de Oil (la lengua del Norte), se presenta como una de las más ricas y más asombrosas, incluso si formalmente sigue siendo arcaica.



¿Pero de dónde vienen estos Trovadores que festejaron a la Dama en todo el Languedoc de los siglos XII y XIII?



La poesía árabe les enseña algunas formas, algunas maneras de distribuir las rimas. Los Sufíes («herejes» árabes con algunas similitudes con los cátaros ) decían ya: «El Paraíso del Gnóstico es su mismo cuerpo, y el infierno del hombre sin fe ni conocimiento es igualmente su cuerpo». 



Y Ibn Arabi: «Dios es aquél que en cada ser amado se manifiesta ante la mirada de cada amante».



Además, la psiquis árabe, cuando vuelve a concienciarse, es a menudo habitada por el amor a la Mujer.



En el Languedoc, antes de los Trovadores, el Amor no existe. Pero gracias a sus poemas, un nuevo concepto de Amor invade y transforma la psiquis occidental. Sin embargo, los rasgos propios de los Trovadores, como inventores del Amor son parte del misterio.



Para mejor comprender a estos poetas, hay que restituirlos a su época, El Languedoc emergía de un estado primitivo. La sexualidad era relegada al rango de necesidad instintiva como el hambre y apenas empezaba a convertirse en erotismo.



Al cantar el Amor a la Dama y al entregarse al elogio de la Virgen, los poemas de los Trovadores se dividen esencialmente en 3 estilos:



El trobar plan (estilo simple), el trobar ric (estilo artístico), el trobar clus (estilo hermético).



Todos dan muestra de un frescor de invención y de una inspiración a menudo fiera y misteriosa. Pero, el estilo que capta nuestra atención es el trobar clus. En efecto, parece ser el vínculo refinado y esotérico de la doctrina cátara.



El Trovador «idealiza» a la Dama. Una clave se nos ofrece: el mito de la Dama en el castillo. Tiene que ser liberada. Pero “Aquel que busca el Amor con la esperanza del goce es víctima del deseo. El sabio acepta los placeres sensuales cuando se presentan pero con el corazón desprendido, y no es víctima del deseo” (Gopala— Uttara—Tapini— Upanishad).



Por supuesto, en este punto hay que ver un principio de iniciación.


La gran palabra de los Trovadores es «mesura». Un verso célebre la define:



«D’amours mou castitaz» (De amor viene castidad)



«Castidad» es aquí un método para hacer del Amor un arte. El iniciado es pues un Perfecto Amante y descubre entre él y su Mujer una parcela del «Alma del Mundo».