Masonería
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Catedrales. masones y secretos
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Algunas reflexiones previas


Sería interesante hacer un análisis del porqué y cómo se ha llegado a esta situación en España, pero nos llevaría muy lejos, ya que habría que realizar un análisis, no solamente histórico, sino de sociología religioso-política. En cualquier caso tres parecen ser los factores o grupos ideológicos que han contribuido a ello:

 

  • La Historia
  • La Política  
  • Y la Iglesia
 

Si bien los tres suelen ir, en muchas ocasiones, entrelazados, resultando difícil deslindar terrenos, y saber donde termina uno y empieza el otro.


Frente a los antiguos masones o albañiles de la Edad Media, constructores de catedrales de piedra en las que dar culto al Gran Arquitecto del Universo, la masonería contemporánea se presenta como una asociación defensora de la dignidad humana y de la solidaridad y fraternidad, siendo su objetivo el conseguir el perfeccionamiento moral y cultural de sus miembros mediante la construcción de un templo simbólico dedicado a la virtud.

 
La masonería actual utiliza un lenguaje y rituales simbólicos tomados de los gremios y logias de albañiles (masones) medievales, de los que han guardado sus emblemas y terminología dándoles un sentido ético espiritual.

 

Así, por ejemplo, el triángulo equilátero, cuyos tres lados representan la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad que deben reinar entre los masones. Viene a ser, pues, una declaración abreviada de los derechos y deberes humanos fundamentales, y se coloca siempre, de modo que la Libertad y la Igualdad descansen sobre la Fraternidad.


Por su parte la escuadra y el compás significan respectivamente la rectitud con que debe marchar el masón por la vida, y la equidistancia que debe guardar respecto a todos los hombres. El masón debe colocarse siempre entre la escuadra y el compás, lo que equivale a decir que debe esforzarse en ser justo en sus apreciaciones y en su conducta, sin dejar nunca de ser fraterno con todo el mundo.

 
A modo de síntesis, que nos sirva de punto de partida, podríamos decir que la masonería no es un partido político, ni un sindicato, tampoco es una religión, ni una secta, y ni siquiera es en la actualidad una sociedad secreta, aunque, naturalmente, tenga sus secretos como cualquier otra institución. Por supuesto, tampoco tiene nada que ver con toda esa serie de leyendas con que -en algunos países como el nuestro- se le ha rodeado, y donde el solo nombre de masón evoca misas negras, profanación de hostias, asesinatos de niños, culto a Satanás, venganzas sangrientas... y todo un cúmulo de fábulas que en no pocos casos han llegado a cobrar consistencia y ser creídas sin más desde la más tierna infancia.